Mitos y verdades sobre la celulitis

La celulitis es una realidad de muchas mujeres, y más allá de una predisposición genética y hasta hormonal, la buena alimentación y la vida activa pueden ayudar a prevenirla y/o reducirla. Como en todo, existen varios mitos a su alrededor que es bueno desterrar y otras creencias que sí tienen fundamento. He aquí la propuesta de este artículo.

#1 Aparece a partir de los 25 años

No, en este sentido, la celulitis no es como las arrugas, no tiene una edad para aparecer, puede surgir desde la misma adolescencia – cuando aumentan los niveles de estrógeno en el cuerpo, resultado de la pubertad- o en cualquier momento de la vida.

#2 Los masajes no sirven

Por el contrario, los masajes ayudan, y mucho. Se trata de los manuales o los que se hacen en cabina, los masajes estimulan la circulación, fomentando la eliminación de toxinas y de tejido adiposo debajo de la dermis de la piel, que da lugar a la antiestética “piel de naranja”.

#3 No desaparece

Este mito no se puede desmentir, al menos en su totalidad: si bien es difícil erradicarla totalmente, sí existen ciertos remedios naturales y tratamientos que pueden ayudar a reducirla. Hoy en día, existen en el mercado gran variedad de cremas anticelúliticas que, con constancia y la ayuda de masajes, pueden ayudar.

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#4 La grasa localizada y la celulitis requieren el mismo tratamiento

Falso. Aunque es frecuente confundir una con la otra, la realidad es que son distintas y, como tal, requieren de un tratamiento específico. Básicamente, la celulitis supone una deformación del tejido, mientras que la grasa localizada va más allá y tiene que ver con un aumento de volumen, de líquidos y de grasa.

#5 Caminar regula la celulitis

En este caso, es cierto: precisamente porque la mala circulación sanguínea es uno de los factores que causa la celulitis – y no al contrario como se ha pensado durante mucho tiempo- . De ahí que estar en movimiento sea una buena alternativa para mejorar la circulación sanguínea y, por tanto, regular la aparición de la piel de naranja.

Y no se trata de ir al gimnasio todos los días – aunque si lo haces, mejor – , sino de subir y bajar escaleras, andar en bici o bien caminar a buen ritmo durante, al menos, media hora al día.

Imágenes: blogmamasmodernas.com

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