Por qué y cómo limpiar tus brochas de maquillaje

No hay adjetivo para calificar nuestro amor hacia el nuevo maquillaje, y sobre todo hacia las brochas de maquillaje nuevas. Siempre compramos un montón y cualquier excusa nos parece buena para comprar otra nueva, pero a pesar de eso, muy a menudo no las cuidamos como deberíamos. Esto no sólo hace que el maquillaje se aplique peor, sino que también va fatal para nuestra piel, que de esta forma estará más expuesta a las bacterias y a las infecciones. Es por eso que hoy os traemos una guía para saber cómo las tenéis que limpiar. 

No obstante, antes de proceder a la limpieza, tienes que saber por qué motivos es tan importante llevarla a cabo. Hay tres razones principales. La primera está directamente relacionada con la higiene de nuestra piel. Una brocha sucia puede contener un montón de bacterias entre sus pelos y estas bacterias, en consecuencia, pueden transferirse a nuestra piel. La segunda razón tiene que ver con el maquillaje y es que si usamos una brocha que tiene restos de otra sombra de ojos, puede hacer que el maquillaje no quede tan bonito como tendría que quedar. Y la última razón es por y para vosotras: si cuidáis de vuestras brochas, ¡durarán mucho más!

La rutina de limpieza de brochas debería realizarse al menos cada dos semanas. Si se caen al suelo o tocan cualquier superficie sucia, limpiadlas inmediatamente. ¿Y cómo se hace? Es muy sencillo. Las brochas pueden limpiarse con limpiadores de brochas, con jabón para piel delicada o con utensilios especialmente dedicados para ello, como los guantes limpiadores y la leche limpiadora.

Todo lo que tenéis que hacer es embadurnarlas de jabón y frotarlas haciendo movimientos circulares en vuestras manos, o con lo que lo estéis haciendo. Para secarlas, usa una toalla y después déjalas en un pote. Las brochas pequeñitas, como las que usamos para los labios o los ojos se secan más rápido, sin embargo, las del rostro pueden tardan perfectamente un día en secarse completamente. 

Para limpiar las beauty blender, un truco infalible es meterlas en un vaso con jabón lavavajillas y agua caliente y así debería quedar como nueva. Una vez hagáis esto, podréis darles el uso que queráis a vuestras brochas y esponjas y cuando veáis los resultados, la rutina de limpiarlas se hará menos duras, ¡creedme!

Imágenes: The Blonde Salad. 

Autor: Redaccion Nosotras

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