La verdad sobre ‘el efecto’ de algunos tratamientos estéticos

Bella y radiante con sólo un leve y fugaz toque de varita mágica. Así transformó el hada madrina a Cenicienta de chica vulgar a mujer espectacular para su gran noche de baile con el príncipe soñado. Todas conocéis la maravillosa y tierna historia. Pero afortunadamente para nosotros, los profesionales de la cirugía plástica, sólo es un cuento. ¡Qué sería de nosotros si los bisturís se sustituyeran por varitas con poderes instantáneos!

Bromas aparte, como todas también sabéis, las historias clásicas llevan implícita su moraleja y de la lectura de esta podríamos deducir que lo que rápido se consigue, rápido desaparece. Y así, al dar el reloj las doce, Cenicienta volvió a su aspecto pobre y desaseado, con su sencilla melena y su modesto traje.

Las moralejas de los cuentos son universales, aplicables a tiempos, lugares e infinidad de situaciones. Pues bien, el famoso ‘efecto flash’ de algunos productos estéticos podría venir a ser algo así como las varitas de las hadas regordetas del cuento de Perrault.

Ampollas, sérums y cremas otorgan brillo, frescura y sensación de luminosidad a la piel, disimulando incluso ojeras, manchas y otras imperfecciones. Está testado, es cierto, pero no menos cierto es que su efecto es de corta duración. Válido, por ejemplo, para un compromiso de última hora, por ejemplo, para estas cenas navideñas a las que llegamos exhaustos con tantas compras y preparativos.

Ahora bien, si buscamos tratamientos con unos beneficios a medio y largo plazo, deberemos informarnos sobre otro tipo de tratamientos. Y quiero diferenciar, de un lado, los que se centran en exfoliación e hidratación a base de peelings y mascarillas, y del otro, los que requieren la intervención del cirujano, ya que precisan de algún pinchazo o incisión mínima en el rostro.

Los primeros, propios de la medicina estética, se aplican con la esteticista y varían según la edad y situación de la piel de la paciente. Lo normal es que se aplique un peeling superficial y luego una terapia a base de mascarillas. Para que su efecto sea duradero, lo normal vienen a ser entre 6 y 10 sesiones, con intervalos de una semana o 15 días, dependiendo de las características de cada una.

Los ingredientes naturales suelen estar en la base de las mascarillas que se vienen utilizando en la actualidad. El té, con grandes propiedades antioxidantes, es la base de un tratamiento para abuelas, madres e hijas que ofrecemos en la clínica. Algas, flores y Omega 3 se encuentran Unstress, otra técnica a base de mascarillas a la que se pueden someter incluso embarazadas . Y lo mismo sucede otros productos como Forever Young, para treintañeras y Wish, indicado para mujeres a partir de los 50.

En esta edad es cuando las pacientes suelen llamar más a la puerta del quirófano, o mejor dicho, solían, porque gracias a avances como el lifting facial sin cirugía, podéis cuidaros cada día más sin correr ningún riesgo, aunque sea mínimo, de la anestesia.

Moisés MartMoisés Martín Anayaín Anaya es cirujano plástico y estético. Licenciado y Doctor Cum Laude por la Universidad de Salamanca, dirige la Clínica Moisés Martín Anaya y ejerce como especialista en el Hospital Virgen de la Paloma, en Madrid.

 

 

Autor: Moisés Martín Anaya

mranya!7845

Comparte esta noticia en

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *