¿Etiquetas por la edad? No, ¡gracias!

Muchas de vosotras conoceréis la famosa expresión ‘en casa del herrero, cuchillo de palo’, que significa literalmente que basta que trabajes con una herramienta, para que luego, en tu vida personal no la utilices.

De ahí podría pensarse que que soy una persona que no cuida su apariencia externa o ajena a los criterios estéticos de nuestro tiempo. En absoluto, ni por responsabilidad profesional, ni por gusto personal. Es  sólo que en muchas ocasiones me cuesta asumir algunos estereotipos sociales relacionados con la belleza.

Sin embargo, tal como le comento a mis pacientes,  siempre me he rebelado en contra la tiranía que las apariencias imponen en la vida social, donde parece que la ética queda relegada por la estética, según en qué ocasiones.

Particularmente a la mujer – y al hombre cada vez más – se le exige estar bella, radiante y hasta tener poderes para detener el paso de la edad y evitar la aparición de las arrugas. Menos mal que las ‘ciencias avanzan que es una barbaridad’, como se cantaba en la famosa Zarzuela.

Más allá de los programas de televisión y las revistas, donde los modelos a imitar son cada vez más perfectos, hoy me gustaría reflexionar sobre el lado contrario:  el de lo uncool, lo feo o lo poco aspiracional. Y de cómo se etiqueta peyorativamente lo que no se considera bello. Algunos ejemplos de lo que estoy hablando:

La flacidez de los brazos, propia del paso del tiempo y en ocasiones, de una considerable pérdida de peso, se le denomina tener ‘alas de murciélago’. ¿No es acaso el murciélago un animal poco querido en general ,nocturno, feúcho y torpe?

Otro ejemplo: cuando una persona tiene un mentón muy pronunciado se dice que padece el ‘efecto gargamel’. Y este personaje sabemos que es malo, malísimo, de barbilla puntiaguda y prominente que quiere comerse a los entrañables ‘pitufos’ del bosque.

También conocemos la etiqueta peyorativa tener un ‘código de barras’, referido a las arrugas que aparecen encima del labio superior, o a las cartucheras al exceso de grasa del abdomen y los muslos…En definitiva, peyorativos que excluyen a quienes no son perfectos, bellos, deseables o guapos.

Insisto en mi planteamiento como cirujano estético; la medicina está para ayudar a eliminar defectos que nos suponen un complejo, para mejorar nuestra autoestima, para ayudarnos a sentirnos mejor. No hay nada de malo en lo bonito. Pero tampoco en lo feo.

No dejes que nadie se asome al espejo por ti y tampoco que te defina. Tu mirada y la de las personas que te quieren es la única que importa. ¡Feliz semana!

mujer

Moisés Martín AnayaMoisés Martín Anaya es cirujano plástico y estético. Licenciado y Doctor Cum Laude por la Universidad de Salamanca, dirige la Clínica Moisés Martín Anaya y ejerce como especialista en el Hospital Virgen de la Paloma, en Madrid.

 

 

 

Imágenes: altonivel/ feminorama

 

Autor: Moisés Martín Anaya

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