Cuida y mima tus pies con leche y bicarbonato de sodio

Que los pies son nuestro soporte y medio de traslado, no cabe duda, y de que hay que cuidarlos, tampoco. Además del uso de calzado adecuado, de ejercitarlos y mantenerlos limpios y secos, tampoco estará de más mimarlos un poco con estos dos ingredientes naturales que te ayudarán a tener la piel de tus pies más suaves y a evitar callos y grietas.

Se trata de la combinación de leche y bicarbonato de sodio, una mezcla que los hidratará, exfoliará naturalmente y ablandará cualquier dureza que pueda haber.

Beneficios de la leche

La leche es un líquido rico en grasas, proteínas y vitaminas esenciales que restaurarán la piel dañada y evitarán la sequedad y otras alteraciones. El ácido láctico, su principio activo, es un agente que regula el pH natural que evitará que los hongos aparezcan y se propaguen.

Además, aporta hasta un 30 por ciento de las proteínas necesarias para la producción de colágeno y elastina, dos elementos fundamentales para la salud cutánea. Como plus, su efecto blanqueador natural favorecerá la eliminación de las células muertas y manchas.

Beneficios del bicarbonato de sodio

Se trata de un producto natural con propiedades antibióticas y antifúngicas que ayudarán a eliminar y/o prevenir la aparición de hongos en los pies, sea en la piel o en las uñas. Además, su acción exfoliante remueve las células muertas y mejora la textura de la piel.

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Prepara tu tratamiento pédico natural con leche y bicarbonato

El consejo es realizar este tratamiento natural, al menos, tres veces a la semana, aunque en caso de ya tener callos o sequedad, se recomienda hacer a diario hasta mejorar los síntomas. Haz por la noche, antes de ir a dormir.

Ingredientes

  • Tres tazas de leche (750 ml).
  • Tres cucharadas de bicarbonato de sodio (30 gramos).

Paso a paso

Calienta las tazas de leche, pero solo hasta que se entibien, hasta que adquieran una temperatura soportable para los pies. Vierte en un recipiente grande – donde quepan tus pies-, y sumerge allí los pies de cinco a diez minutos.

Pasado ese tiempo, incorpora el bicarbonato de sodio y realiza suaves masajes en tus pies. También puedes frotar ligeramente con una piedra pómez sobre las zonas de callos.

Deja en reposo otros cinco minutos y retira. Toma una toalla limpia y seca bien. Para finalizar, aplica una pequeña cantidad de vaselina para reforzar el efecto humectante.

Imágenes: footfiles.com

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