¿Cómo funciona la regeneración de la piel? Productos y masajes para que los años no se queden

La piel joven se caracteriza por tener una estructura resistente y bien definida. A medida que vamos madurando nuestra estructura cutánea presenta cambios en su forma y volumen, perdiendo firmeza y elasticidad.

Con el paso del tiempo las arrugas se marcan más y la textura de nuestra piel se vuelve irregular. Los cambios ocurren en la superficie y debajo de piel (dermis y epidermis). En la parte superior las células tardan más tiempo en renovarse con lo que el tono y la textura se van perdiendo poco a poco.

Las proteínas estructurales de la piel -como la fibrina, elastina y colágeno– sufren daños dándole a la piel un aspecto menos firme y elástico.

Bajo la superficie cutánea se producen otra serie de cambios. La distribución y densidad de los músculos y de la grasa, se ven afectadas, perdiendo firmeza, dándole una apariencia flácida al contorno facial. En el rostro humano existen tres áreas críticas: contorno de ojos, óvalo facial y cuello.

Algunas mujeres recurren a medidas drásticas para mejorar el aspecto de su rostro. La cirugía plástica ofrece distintas posibilidades que van desde tratamientos que funcionan en la superficie más externa del cutis, hasta estiramientos totales que recolocan la piel, la grasa y los músculos.

Olay realizó una encuesta realizada a una muestra de 600 mujeres españolas, tan sólo el 5% de las entrevistadas declaró haberse sometido a alguna intervención de cirugía estética, frente al 95% que no. Por otro lado, el 11% de la misma muestra afirmó que tenía intención de hacerlo en un futuro próximo frente al 89%, que aseguró no tener intención alguna.

Si no te animas a entrar al quirófano y vivir la experiencia de un ‘lifting’ cuentas con alternativas que frenan la pérdida de forma y de volumen del contorno facial.

El colágeno actúa como muelles de colchón, proporcionando firmeza y flexibilidad. Las agresiones medioambientales y los radicales libres dañan al colágeno.

Otro aspecto que hay que cuidar es la turgencia de la piel. Esta dinámica es la responsable de la conservación, la forma, el volumen y el relleno de más de diez millones de células cutáneas presentes en la superficie de la piel. Así, las pieles turgentes mantienen un aspecto visiblemente más firme y jóven.

¿Cómo recuperar la turgencia de la piel?

En primer lugar, fortaleciendo la barrera cutánea para retener la hidratación. Con la edad, se produce un agotamiento de los niveles naturales de lípidos en la piel, lo que debilita la barrera natural que mantiene la hidratación y la turgencia. Algunos ingredientes, como la vitamina B3, fortalecen esta barrera cutánea externa.

También es muy importante optimizar los factores naturales que mantienen la hidratación cutánea (tanto dentro como sobre la piel). El ácido hialurónico se encuentra de forma natural en la piel. Es una asombrosa esponja de hidratación que puede acumular hasta mil veces su peso en agua. Por esta razón, se utiliza a menudo como rellenador inyectable en tratamientos cosméticos. Aplicado de forma tópica, el ácido hialurónico puede aumentar en gran medida los niveles de hidratación del colágeno, la fibrilina y la elastina, aumentando así la firmeza.

Regenerist de Olay

Esta nueva lujosa hidratante anti-edad mejora espectacularmente tu piel, sin necesidad de recurrir a medidas drásticas.

Mejora visiblemente la firmeza cutánea, alisa y reafirma las zonas más propensas a la flacidez, al descolgamiento y al envejecimiento cutáneo: el cuello, el óvalo facial y el contorno de ojos.

En esta nueva gama contiene el complejo de Amino- péptidos de OLAY más concentrado que nunca, que actúa reteniendo la humedad dentro de las células cutáneas.

El volumen y la forma de más de diez millones de células cutáneas se restauran en cada aplicación.

Potencia la firmeza de tu rostro con un masaje, ¿Quieres aprender cómo atenuar las arrugas?

Es recomendable que cada día efectúes masajes en las ‘áreas críticas’ que tienden a perder tonicidad en un menor tiempo.

Masaje para el contorno de ojos:

Coloca las yemas de los dedos por debajo de cada ojo, deslízalas por ambos lados de la nariz hasta llegar a los pómulos y termina subiendo hasta las sienes.

Masaje para el óvalo facial:

Junta las dos palmas de las manos, como si estuvieras rezando, y pasa las yemas de los dedos hacia arriba, separando entonces tus manos por ambas mandíbulas, estirando hacia arriba el óvalo facial. Continúa hasta los pómulos, la parte externa de los ojos, hasta llegar a las sienes.

Masaje para el cuello:

Con los brazos cruzados, pon toda la superficie de las palmas sobre el óvalo facial, de forma que la mano derecha esté sobre la mandíbula izquierda y viceversa. Mediante un movimiento firme pero suave, arrastraremos las manos por todo el óvalo facial en dirección al cuello y escote, permitiendo a cada brazo cruzarse hasta volver a su posición normal en el momento en el que las manos pasan por la base del cuello.

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Autor: Karina Santillan

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