Cirugía genital, ¿avance médico u obsesión por la perfección?

Respondiendo a la primera pregunta planteada, tengo que decir que de todo un poco. La tendencia al alza de la demanda de cirugía genital responde a varias cuestiones marcadas por la evolución social. Pero sobre todo, y en lo que concierne a vosotras, responde a los pasos de gigante que ha dado la mujer a la hora de pedir y hasta de exigir aquello que considera que va a mejorar su vida.

La cirugía estética siempre se ha considerado un aliado que ayuda a las personas a sentirse mejor consigo mismas, de arrimar un poco el hombro para que no tengáis que hacer solas el esfuerzo de superar complejos. Y si hablamos de los órganos que intervienen en una parte esencial de nuestra vida -el sexo-, los cirujanos nos sentimos doblemente satisfechos cuando podemos dar apoyo.

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También tengo que decir que en muchas ocasiones, el interés que suscitan las informaciones relativas a esta área de nuestro trabajo, la reproducción de datos y explicación de técnicas, no corresponde más que a una demanda morbosa y algo snob sobre ‘lo último de lo último’ en el bisturí. Se aborda el asunto como moda y tendencia y se reclama como tal. Y entonces me cuestiono si se puede hablar de belleza al referirnos a una vagina del mismo modo que lo hacemos cuando hablamos de un rostro o de unas piernas.

Sea cual sea la respuesta que obtengáis, lo cierto es que sí, que el informe anual de la Sociedad Española de Cirugía Estética y Reparadora cita en el apartado de ‘destacados’,  los datos relativos a las intervenciones en los órganos genitales. Aunque sean pequeños porcentajes, es el inicio de una posible tendencia al alza. En un mundo en el que los individuos cada vez nos sentimos más libres de prejuicios es lo lógico.

La SECPRE habla de un 15% de cirugías de este tipo realizadas en España durante 2013, la mitad de ellas a pacientes de entre 18 y 30 años. El dato es llamativo. Ahora bien, tenemos que distinguir entre las intervenciones funcionales o las que tratan de corregir un defecto físico o solucionar un problema fisiológico y las de embellecimiento.

En el primer supuesto se encuentran problemas como los derivados de la maternidad y del envejecimiento. La incontinencia urinaria, por ejemplo, supone un gran inconveniente en la rutina diaria de millones de mujeres y se puede solucionar con el rejuvenecimiento de la vagina. Se trata de estrechar el canal vaginal ,mediante una intervención que devuelve la elasticidad y por tanto, mejora las relaciones sexuales.

En el otro lado, el del la estética se encuentran las siguientes intervenciones:

  • Reducción de los labios menores: la labioplastia reductora presenta varias ventajas, además de su carácter estético. De un lado favorece la higiene íntima y del otro, alivia las relaciones sexuales dolorosas causadas por el tamaño de los labios menores.
  • Labioplastia de aumento: mediante inyecciones de grasa corporal del propio paciente se recupera el tamaño y el contorno perdidos en esta parte del cuerpo, tanto por la edad como por dietas extremas de adelgazamiento.
  • Clitoroplastia: esta técnica supone una mejora en las relaciones de pareja, puesto que incrementa la sensibilidad.
  • Repoblación de vello púbico: se extrae vello de la zona de la nuca y se implanta en el pubis. Ambos cabellos tienen características similares.

La depilación púbica integral, así como la liposucción del monte de Venus son otras posibilidades a vuestro alcance. Como os decía al principio, estamos ante una evolución y diversificación de las técnicas.

Moisés Martín Anaya

Moisés Martín Anaya es cirujano plástico y estético. Licenciado y Doctor Cum Laude por la Universidad de Salamanca, dirige la Clínica Moisés Martín Anaya y ejerce como especialista en el Hospital Virgen de la Paloma, en Madrid.

 

 

 

Imágenes: Pinterest

 

Autor: Moisés Martín Anaya

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