¿Cómo gestionar las rabietas de un niño?

En el presente artículo abordaremos un tema que como todas las madres del mundo he podido vivir en primera persona y día tras día son un motivo de consulta cómo psicóloga: las rabietas de un niño.

¿Qué padre, madre, maestro, cuidador, abuelo o tío no ha vivido una rabieta?

La mayoría de personas las cuales están cerca de los niños y o  interactúa con ellos han podido presenciar una rabieta de uno de ellos. ¿Y qué hacemos la mayoría de las personas de este mundo? Pues muchas veces lo que no se tendría que hacer, que es intentar reflexionar, hablar, dialogar con el niño justo cuando la está teniendo.

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No olvidemos que los adultos también tenemos “rabietas”, sí, sí….Aquellas conductas que hacemos cuando no nos está del todo bien una situación y como no podemos salirnos con la nuestra, pues nos vamos de la escena dando un portazo, o no hablando con quién nos hemos enfadado durante días…

Por lo tanto vale la pena que un niño ya de bien pequeño sepa que mediante la rabieta no conseguirá lo que se propone, que hay maneras más asertivas de pedir lo que se desea, volviéndose más flexible, dialogador y respetuoso con los demás así como con él mismo.

¿Qué es una rabieta?

Son comportamientos o arrebatos emocionales perturbadores o desagradables que se presentan con frecuencia en respuesta a deseos o necesidades insatisfechas. Las rabietas tienen mayor probabilidad de presentarse en niños pequeños o en alguien que no pueda expresar sus necesidades o controlar sus emociones cuando está frustrado.

Está claro que son comportamientos basados en la frustración y des de la gestión de la rabia de una manera inapropiada pero normal a tan corta edad. Los niños de temprana edad no pueden expresar lo que quieren o sienten de manera apropiada cuando están muy enfadados o están cansados por falta, sobretodo, de maneras y estrategias adecuadas para expresar lo que sienten o quieren en el momento.

Los niños dan señales de que están cansados y es bueno como padre/cuidador leer su lenguaje no verbal cuando intuimos que ya es tarde para él, o que está demasiado cansado para gestionar una situación en concreto, para así evitar las rabietas indeseadas que probablemente pueden aparecer.

¿Cuándo aparecen las rabietas?

Las rabietas generalmente comienzan alrededor de la edad de 12 a 18 meses, empeoran entre los 2 y 3 años, para disminuir rápidamente hasta la edad de 4 años. A partir de esta edad, y coincidiendo con la aparición de un lenguaje verbal más fluido y rico, los niños aprenden a pedir las cosas de una manera más apropiada, sobre todo si les enseñamos a hacerlo nosotros.

Cuidado: El hecho de estar cansado, hambriento o enfermo puede hacer que las rabietas empeoren o se vuelvan más frecuentes. Por lo tanto serán de vital importancia las rutinas y hábitos sobretodo en una edad muy temprana.

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¿Qué tenemos que hacer cuando aparezcan?

Muchas veces las rabietas pueden aparecer cuando todos estamos cansados. Después de una larga jornada de trabajo o cuando los hábitos, por alguna razón, se ven alterados. Es importante saber que las rabietas son conductas normales en los niños, que son evolutivas y que con la edad se gestionan mejor y desaparecen. A partir de aquí no son culpa de nadie y por lo tanto vivirlas des de la calma y la comprensión será lo mejor.

Cuanto más calmados estemos como adultos, mejor tranquilidad y seguridad daremos al niño y más rápido pasarán. Golpearle o chillarle sólo harán que empeore la situación. Así que la calma, el sosiego y la firmeza serán la clave para acabar lo más rápido con la rabieta y hacer que el niño vea que de esta manera no conseguirá lo que desea.

Situaciones en las que pueden aparecer y estrategias:

Si estás en un lugar concurrido o público, lo mejor será llevar al niño a un sitio tranquilo, fuera del recinto, o al baño. Aquí tenemos que pensar en las prioridades nuestras y del niño, en nadie más. No en la cajera que nos está mirando….O la persona que nos sigue en la cola….Estas personas al cabo de un rato no recordarán lo sucedido y lo vivirán como una cosa ‘simpática’.Lo mejor será que de manera calmada cojamos a nuestro hijo e iremos al baño. En un lugar más tranquilo e íntimo daremos tiempo para que nuestro hijo y nosotros podamos gestionar mejor la situación. Siempre pensando, desde la calma.

Si estamos en casa, es aún más fácil. Tenemos que saber que las rabietas también se usan para llamar la atención y que una vez desaparece el público, éstas también lo hacen. Por lo tanto en casa, que es un ambiente seguro y conocido, dejaremos al niño con su rabieta hasta que se calme. Seguro que cuando vea que no tiene a nadie mirándole pone punto final a la misma o nos sigue para que le miremos.

La atención no es nunca una buena aliada de las rabietas, siempre que no esté en juego la seguridad y/o la vida del niño. Es muy importante saber que no tenemos que hablar con el niño hasta que se calme y la rabieta cese por completo. Por lo tanto, si nos sigue con la rabieta a cuestas, nosotros continuamos haciendo lo que estábamos haciendo prestándole atención sólo cuando cese la misma.

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Después del episodio es el momento de hablar de lo sucedido y buscar alternativas al mismo. Nunca ceda ante una rabieta. Si usted había decidido que no se iba al parque antes de la rabieta, no vaya al parque después de ella. Ya que si no estaremos enviándole el mensaje equivocado de: ‘Si haces una rabieta conseguirás lo que quieras’. Se podrán buscar alternativas al parque pero no ir al parque.

Si somos hábiles podemos ver como se ‘forma’ la rabieta. Yo la describo como una tormenta, da atisbos de que se está formando, primero ves las nubes venir, aparecen los relámpagos, luego empieza a llover y al cabo de un rato desaparece la lluvia, tras ella las nubes y tras las nubes puede salir el sol para acabar en un día radiante. Esta metáfora podría describir lo que puede ser una rabieta.

La cual tiene su punto más álgido cuanto menos control emocional existe. Por lo tanto en este momento no hace falta que digamos nada, no hace falta que demos un sermón o intentemos convencer de nada, ya que no nos estarán escuchando, es física y psicológicamente imposible.

Podéis consultarme en mi página web.  Elisabeth Rusiñol

Imágenes: Pinterest

 

 

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