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Qué es el DGP o el diagnóstico genético preimplantacional

El diagnóstico genético preimplantacional es una técnica que permite a los expertos en reproducción asistida detectar posibles futuras enfermedades genéticas y malformaciones congénitas del bebé. Nos encontramos, por lo tanto, ante un método de prevención valiosísimo para evitar anomalías cromosómicas como el síndrome de down, uno de los supuestos que más preocupa a las mamás, sobre todo si pasan los 40 años.

El término DGP se ha comenzado a conocer gracias al auge de las noticias relacionadas con la infertilidad. Es complementario a uno de los tratamientos, la Fecundación In Vitro. En la FIV se fecundan los óvulos fuera del útero, de ahí el nombre, in Vitro. De ese proceso nacen varios embriones, que posteriormente serán implantados en el útero materno con el fin de lograr el esperado embarazo.

Pues bien, los embriones seleccionados para transferir al útero, serán los sanos, los libres de esos genes que permiten perpetuar enfermedades como el cáncer. Esta selección se lleva a cabo en el tercer día del desarrollo del embrión, cuando éste tiene aproximadamente ocho células idénticas o blastómeras, cada una de las cuales contiene toda la información genética necesaria.

No todos los ciclos de Fecundación In Vitro incluyen el diagnóstico genético preimplantacional. Se ha demostrado que los que lo hacen aseguran no sólo una mejor salud del futuro bebé, sino también menos tasas de aborto espontáneo y más éxito, por lo tanto, en el resultado final del tratamiento. Una de las claves de esta garantía es que permite conocer el sexo del embrión, circunstancia que ayuda a evitar la transmisión de ciertas enfermedades congénitas que afectan a un género determinado, como por ejemplo la hemofilia, la fibrosis quística, distrofia muscular o la enfermedad de Huntington.

Muchas parejas apuestan por el diagnóstico genético preimplantacional, una vez que deciden someterse a una Fecundación in Vitro, por motivos de tranquilidad, para pasar un embarazo más relajado en cuanto a posibles abortos espontáneos y a la salud del esperado hijo. Es una decisión personal. No obstante, en Clínicas Eva, recomendamos realizarlo en los siguientes supuestos:

  1. Cuando el varón padezca alteraciones de la meiosis de los espermatozoides. (Las células de los espermatozoides reducen su producción cromosómica a la mitad)
  2. Para parejas con riesgo de transmitir alteraciones cromosómicas.
  3. Cuando exista una historia clínica de abortos recurrentes.
  4. Para parejas con historia clínica de fallo de implantación tras varios intentos de Fecundación In Vitro.

Por supuesto, también para mujeres que hayan pasado el límite de la llamada edad reproductiva, los 35 años, edad a la que el material genético comienza a envejecer y se corre el riesgo de alteraciones cromosómicas en el bebé.

Fulvia Mancini es Directora Médica de Clínicas Eva

  • 1 Comentario

    1. Interesante cuánto adelantó

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