Yoga: una práctica para combatir el estrés y mejorar la calidad de vida

Los orígenes del yoga (“unión”) se remontan a la India, hace más de 1.000 años. Lo practicaban los monjes budistas como técnica de meditación, con el objetivo de alcanzar la perfección espiritual. Sin embargo, en occidente hemos adquirido la parte más física de esta práctica, a raíz de la ansiedad y el estrés de nuestra vida cotidiana.

Así pues, la continua agitación que sufrimos, diariamente, ha provocado que muchas personas se acerquen a esta práctica para mejorar su salud, así como su equilibrio emocional y mental. El yoga, pues, aporta numerosos beneficios como:
• La regularización de las funciones respiratoria, circulatoria, digestiva y glandular
• Alivio de malas posturas, debidas al trabajo sedentario
• Tonificación del sistema muscular
• Sensación de bienestar físico y emocional
• Estimulación del sistema de defensas, etc.

Para lograr todo esto, la sesión de yoga combina diferentes ejercicios del cuerpo:  
• Posturas
• Control de la respiración
• Ejercicios de concentración
• Técnicas de relajación

Variedad de practicantes
La idea que tiene mucha gente sobre el yoga es que sólo lo practican personas mayores, sin embargo cada vez hay grupos más variados ya que sus beneficios son numerosos: combate el estrés, la depresión, problemas digestivos, etc. Además, las ásanas (posturas) que se enseñan en las clases de yoga pueden aplicarse en la vida cotidiana, para corregir las posturas inadecuadas a las que estamos acostumbrados, sobre todo en el trabajo.

Beneficios para la mujer
Las mujeres son mayoría en esta práctica ya que, además de buscar la relajación y la mejora de ciertas enfermedades, obtienen ventajas específicas. El yoga, por ejemplo, puede ayudar a preparar el cuerpo para el momento del parto ya que las posturas que se practican dan más fuerza a la embarazada y mejoran la circulación sanguínea.

Asimismo, ayudan a concentrarse para lograr una relajación más completa y una respiración que contribuye a controlar el dolor de las contracciones. Por otra parte, algunas posturas del yoga también sirven para aliviar el dolor premenstrual que afecta a muchas mujeres.

La sesión de yoga
Una sesión de yoga suele durar entre una hora y una hora y media y cada practicante acude, como mínimo, dos veces por semana. Existen miles de ásanas combinables entre ellas pero una clase regular debe cumplir con determinadas fases:
• Calentamiento y estiramiento del cuerpo y toma de conciencia de sus diferentes partes
• Realización de ásanas que aporten beneficios para el cuerpo y sus órganos
• Control de la energía a través de la respiración (pranayama)
• Relajación integral del cuerpo y la mente

Si necesitas desconectar, aunque sea un momento, de tu acelerada vida o tienes alguna dolencia te proponemos que hagas un hueco en tu agenda y pruebes el yoga: tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.

Puedes practicar yoga en:
Centro Ioga Integral
Tel. 93.219.18.41
C/ Cardener 62
Barcelona

Para más información:
Asociación Española de Practicantes de Yoga (AEPY) www.aepy.org
aepy@telefónica.net

Autor: Marta Querol

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