‘Vodka Lemon’, mucho frío y una historia de amor

Nunca es tarde para volver a enamorarse a pesar de cualquier circunstancia. Este es el mensaje de “Vodka Lemon”. A pesar de vivir en las peores circunstancias, si hay amor este supera todas las barreras.

Nos encontramos en las aldeas Kurdas del Cáucaso. Hamo es un viudo de 60 y tantos años, un oficial retirado de la armada roja. Sus únicos bienes son un viejo armario, un televisor ruso, su uniforme militar y una pensión de 7 dólares mensuales. Todos los días Hamo va hasta el cementerio y quita la nieve del retrato de la tumba de su esposa. Un poco más lejos, Nina, una atractiva viuda de 50 años, quita la nieve de la tumba de su marido.

En el autobús que los trae de vuelta a sus aldeas viajan separados por tres filas de asientos. Hamo mira a Nina. Ella le devuelve la mirada. El paisaje fuera es totalmente blanco excepto por las piedras de las montañas.  Cuando Hamo regresa a su pueblo encuentra una carta de su hijo que vive en París. El pueblo se altera, “¡El sobre debería estar lleno de billetes de 100 dólares!” pero la cabeza de Hamo no está en el dinero, sino en la guapa extraña del cementerio.

A pesar de la aridez y dureza del clima y la miseria de los protagonistas y del país entero, hay tiempo para el amor, el romanticismo, la amabilidad y el sacrificio personal.

El film dirigido por Hiner Saleem muestra bellas fotografías del paisaje y poco diálogo, mejor dicho un diálogo suficiente para comprender, ya que la expresión de los actores vale  más que mil palabras. “Vodka Lemon” es una película conmovedora que toca la fibra y azota nuestras conciencias con una  buena bofetada que nos hace entender que hay obstáculos más altos que los que nos encontramos en nuestras acomodadas vidas occidentales. Y personas que, con menos medios materiales y más dificultades naturales, sobreviven gracias a pequeños y felices momentos.

Hiner Saleem, el director y guionista, nació en el Sur del Kurdistán (Iraq) en 1964. Tuvo que abandonar su país debido a la opresión que recibía por parte del gobierno de Sadaam Hussein. Refugiado político, aún no ha vuelto a su país pasados 20 años. Ha estado viviendo en París durante 10 años. “Vodka Lemon” es su cuarta película y la ha rodado en Armenia, ya que tiene la entrada prohibida en su país natal. “Este disparate, mezclado con su optimismo, esta miseria y este amor, esas vidas saltando de la tragedia a la comedia son los elementos que me llevaron a hacer cine y me condujeron de vuelta a este país para rodar “Vodka Lemon”’, cuenta Hiner Saleem.

Autor: Regina Cruz

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