Viaje erótico a través del tiempo

El erotismo deja paso a la imaginación y la fantasía para materializar las relaciones sexuales regidas por la pasión. Muchas personas identifican la actitud erótica con la pornografía, un hecho que se da debido a que cada ser humano pone el límite entre ambas según sus creencias y experiencias personales. Un toque de erotismo, de imaginación, en tu relación aportará esa chispa que conseguirá mantendrá encendida la llama de pasión.

El erotismo siempre ha estado presente en la vida cotidiana. Desde las pinturas rupestres hasta el arte contemporáneo, a ningún artista le ha pasado desapercibido el poder de atracción de los contenidos eróticos. El Museu de l’Eròtica de Barcelona es el único de nuestro país que ofrece un amplio recorrido por la historia más sensual de todo el mundo.

Ochocientas piezas museísticas reflejan las diversas interpretaciones que se han hecho del erotismo según la antropología, la religión o la psicología. Se trata de piezas de todo el mundo que se dividen en diversas áreas temáticas. Todo esto es lo que encontrarás en el Museu de l’Eròtica:
• La cultura oriental se rebela como una de las grandes proveedoras de material erótico. De India proceden tallas tántricas que datan de los siglos XVI al XIX, y no podían faltar las representaciones del famoso Kama Sutra en pergaminos y telas de seda. El Sintoísmo y el Taoísmo ofrecen una amplia representación de tallas fálicas fabricadas en madera, bronce y cuerno de búfalo. Estas esculturas eran utilizadas como amuletos en los rituales de fecundidad, sexualidad y suerte de países como Japón, China, Tailandia o Indonesia.
• La parte más erótica del continente africano queda reflejada en las esculturas y tallas de Zaire, Tanzania, Malí y Sudáfrica.
• Las antiguas civilizaciones mediterráneas aportan al fondo museístico réplicas de esculturas de divinidades eróticas. No faltan la cultura romana, griega, egipcia y fenicia.
• Una de las muestras españolas que se puede ver en el museo es la colección privada de cine erótico de Alfonso XIII. Fechada en 1920 cada una de las cintas tiene una duración de entre 30 y 60 minutos.
• Europa, símbolo del erotismo, no podía faltar en este recorrido histórico por la sensualidad. Ilustraciones eróticas europeas del siglo XV al XIX, calendarios y revistas eróticas de 1900 hasta la década de los ’60 (incluido un calendario original del desnudo de Marilyn Monroe) y postales eróticas encargadas por Prusia, Francia y Alemania para distraer a sus soldados durante la primera guerra mundial.
• Y por último, una de las áreas más impactantes del museo está dedicada al sadomasoquismo. Una exposición de diversas réplicas de piezas utilizadas en las prácticas sadomaso, y una escenografía de Yves Fédou con maniquíes y atrezzo sadomasoquista de finales del siglo XVIII.

Por si toda esta muestra del erotismo mundial te sabe a poco, el Museu de l’Eròtica también expone fotografías de tatuajes eróticos, cinturones de castidad de la época victoriana, y diversos ejemplares de literatura erótica. Y sin olvidar la sensualidad que la voz posee también se pueden escuchar, gratuitamente, teléfonos eróticos en diversos idiomas que explican relatos de la década de los ’90.

Al entrar en el museo, el visitante se encuentra con una de las piezas más conocidas del museo, una gran talla fálica de madera, y con el manifiesto que Armand de Fluvià firmó el 29 de enero de 1997 reconociendo la tolerancia del arte erótico y la libre expresión del ser humano en la búsqueda de su felicidad sexual. Una declaración de principios de la que el  Museu de l’Eròtica es una muestra desde que se inauguró en 1997.

Autor: Regina Cruz

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