Sigue los pasos de Andersen por Alicante

Este año se celebra el 200 aniversario del nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen. Por supuesto, en su país natal se han llevado a cabo todo tipo de celebraciones para conmemorar esta fecha. Pero si no podemos ir a Dinamarca, podemos recordar un pedacito de la obra del autor de cuentos como El patito feo en Alicante, donde existe una ruta que recorre el viaje del escritor por esta ciudad.

Andersen narra en su libro “En España” un recorrido por nuestro país. En este viaje el escritor visitó entre otros lugares, la ciudad de Alicante, a donde llegó en tren en 1862. Y es justamente en la Estación de Ferrocarril donde comienza esta ruta, que seguirá hasta llegar a la Rambla de Méndez Nuñez donde el escritor se detuvo para pasar la noche, al parecer de forma muy agradable, como explica en su obra: “El rumor del reflujo del mar, fue nuestra música de sobremesa, las estrellas del cielo, la iluminación; hacía una noche de verano como no la había experimentado nunca. A la mañana siguiente había que salir a ver Alicante”.

Tal y como hizo el famoso danés, la visita por Alicante nos lleva por sus calles más representativas, pasando por la Explanada de España, caminando en dirección al puerto hasta llegar a la actual Plaza Puerta del Mar, donde en la época de la visita de Andersen se hallaba el mercado y donde actualmente se puede visitar la Casa Carbonell, un importante edifico de estilo modernista. Desde allí, el escritor dirigió sus pasos hacía el Ayuntamiento, un edificio barroco del siglo XVIII que destaca en su entorno.

Siguiendo por la calle Mayor se puede llegar a otro edificio imponente, la Concatedral de San Nicolás: “Cerrado con llave y candado, tenían aquí el paño con el que la Verónica secara el sudor del rostro del Salvador, camino del Calvario.”

El centro de la ciudad, con sus altos edificios y los balcones de las casas tan juntos que los vecinos podían darse la mano, también impactaron al escritor. Más tarde volvió a pasear por la Rambla, muy concurrida por diferentes tipos de gente que, según Andersen, era un tapiz en el que quedaba plasmado el espíritu de la ciudad de Alicante.

El viaje de Andersen, y de esta ruta, finaliza en la Explanada, donde la contemplación del puerto deja en el viajero una visión de nostalgia: “Hallé el puerto… y contemplé las relucientes estrellas y escuché el rumor del mar…”.

Autor: Veronica Lamas

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