Mobile porn - Watch porn - free porn - porn - free porn - Porn Movies - HD Sex Porn - HD Sex Porn

Ser mujer es algo más que tener unos pechos grandes

La publicidad de los años sesenta poco tiene que ver con la de ahora a nivel estético. Los anuncios se han transformado, han evolucionado en tamaño y en originalidad, y se han distanciado un poco de la visión religiosa, apostólica y romana que la iglesia tiene de la mujer.

Aquella esposa sumisa que vive por y para el marido. Cuyo mayor desvelo es tener la casa limpia, las ollas llenas de puchero recién hecho, la piel bien estirada y resplandeciente y el cuerpo libre de todos esos pelos que a ellos les hacen parecer muy machos, pero que en las mujeres son vistos como señal de suciedad y dejadez.

mujer_catolica

En los años 60 y 70 el anuncio más lascivo que podía encontrarse era aquel en el que como mucho la mujer llevaba una blusa de tirantes y una falda a la altura de las rodillas. Ahora, sin embargo, es más fácil encontrar un anuncio en el que la mujer salga semidesnuda y en postura casi pornográfica, que otro donde salga vestida decentemente, tal y como van la mayoría de ellas por la calle en su vida cotidiana.

En 40 años la imagen de la mujer en la publicidad ha pasado de un extremo al otro, pero lo que no ha cambiado es que se la sigue tratando como a un objeto, ante una indiferencia por parte de las mismas mujeres y de la sociedad en general, cuanto menos chocante.

anuncio_sexualidad_mujer

Por parte de algunas personas es de esperar que no van a inquietarse por el menosprecio que la publicidad hace hacia la mujer y menos si dentro de ese menosprecio existe la posibilidad de ver nalgas y pechos grandes. A algunas de ellas incluso les viene bien encasillarla como objeto funcional en la vida heterosexual, y hacerlas creer que en su juventud y en su belleza radica el valor principal de su persona.

Para algunas personas la publicidad es una gran aliada. Les hace el trabajo sucio. Las llama gordas, viejas y feas de la forma más discreta que existe, que no es otra que omitir precisamente la imagen de todas las mujeres que lo son. Así ya no tienen que preocuparse de decirles que están engordando o que deberían depilarse el bigote, porque de forma casi inconsciente las mujeres se castigan físicamente para intentar parecerse el máximo posible a todas esas modelos de anuncio.

Imágenes: triangulomag.com

  • Escribe un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *