Sara Forestier: “Los actores al principio nos odiamos”

El 16 de diciembre se estrena en nuestro país "La escurridiza o cómo esquivar el amor", un film que trata temas como el deseo, el amor y el teatro, a través de las vivencias de unos adolescentes de un suburbio de París. Hemos hablado con Sara Forestier, una de las protagonistas, sobre la película y su prometedora carrera.

Esta película viene abalada por varios premios entre los que destacan los cuatro César que ganó el film compitiendo con importantes trabajos como Los Chicos del Coro y Largo domingo de noviazgo. Uno de esto premios, el César a la Mejor Promesa Femenina fue a parar a manos de Sara Forestier, una joven actriz con unas ideas muy claras sobre el mundo de la interpretación. Sara, que también ha escrito y dirigido dos cortos, piensa antes de contestar a las preguntas y a veces sonríe mientras responde, con una expresión que despierta simpatía.

En una escena de la película el personaje que interpretas, Lydia, lleva el vestido que va a lucir en una obra de teatro y discute con sus compañeros sobre si el vestuario es importante para interpretar o no. ¿Qué opinas sobre esto?
Mi visión respecto a la ropa es la siguiente: para mi una actriz crea una ilusión, pero tiene que ser sincera. Para que sea lo más cierto posible, nosotros como actores tenemos que creer en ello y los trajes forman parte de las cosas que nos pueden hacer creer que somos el personaje, como también lo son los lugares.

Siguiendo con lo que acabas de explicar, ¿hay alguna clave que el actor no debe olvidar?
Lo principal es ser sincero. Ahora bien, hay que atreverse a hacer cosas y no hay que olvidar que somos libres. Y confiar en el director. Yo lo que he aprendido es que cuanto más nos concentramos, más se está en el tiempo presente y más sincero se puede ser.

Muchos actores dicen no ver sus películas ¿Tú miras tus trabajos?, ¿Te sirve para mejorar?
Miro mis películas porque se trabaja durante el rodaje y después quiero ver lo que hago: es el fruto de mi trabajo. Intento tener una mirada objetiva sobre lo que he hecho. No es fácil porque al principio nos odiamos [risas], somos así los actores. Pienso que para ser sincero en la actuación que se hace, no hay que pensar “ahora ya no moveré la cabeza de esta manera porque lo vi en otra película y no quedaba bien”, pienso que hay que sentir las cosas y por esto decía que tenemos que creer en nosotros mismos y que hay que ser lo más sincero posible. Yo miro sobretodo el trabajo para ver lo que he hecho, pero voy con cuidado de no tomar automatismos.

¿Para llegar a estas conclusiones has tenido como referente las carreras de otros actores o actrices?
No, lo que digo es lo que yo pienso, lo que siento. Hay actores a los que admiro mucho: Al Pacino, Juliette Binoche… y es verdad que son personas muy sinceras y que se atreven a hacer cosas, son libres.

Has dicho que hay que atreverse a hacer cosas, pero ¿existe algún motivo por el que rechazarías un papel?
Antes de hacer un papel, yo hago películas. Para mí, cuando actúo en una película, lo que cuenta es la película, qué es lo que yo voy a aportar a esa película a través de mi personaje. Si me niego a hacer un papel será porque la película no me gusta.

¿En esto influiría también quién la va a dirigir?
Claro. Una película es un punto de vista de un realizador sobre un trozo de vida. Para mí es un todo. Pero por ejemplo, si hay un papel muy bueno en una película que para mí tendría un mensaje negativo, por ejemplo, una película pro-racista, incluso si el papel es magnífico, no lo haré. El hecho de ser íntegra con las ideas próximas, con las aspiraciones profundas, es lo más importante.

El argumento de la película refleja algo de la situación social de Francia. Por lo que acabas de decir, supongo que estás de acuerdo con la visión que el director Abdellatif Kechiche ofrece sobre esto.
Estoy de acuerdo. La película tiene una visión mucho más justa de la vida de esos jóvenes de los suburbios. En cambio, los medios de comunicación hacen sensacionalismo, toman dramas y los generalizan. Yo estoy de acuerdo con la visión de Abdel porque refleja una vida cotidiana, con sus tensiones, que proceden de factores sociales. Y también hay seres humanos en la película, gente que se quiere, que tiene miedo, ganas de hacer cosas, cualidades, defectos y tienen pasiones y se ve arte en esos barrios. Hay esa mezcla, esa complejidad que está mucho más cerca de la realidad ¿Cuál es la diferencia entre una caricatura y la verdad? Pues que la vida es compleja y la caricatura es de un sólo color, y los medios de comunicación ven un sólo color. En todo caso, respecto a esto, la película de Abdel es una complejidad y lo más importante es que muestra a seres humanos en esos bloques de hormigón. Se habla de amor, no hay sólo problemas, hay gente que se las apaña y sale adelante en esos barrios.

Como dices, el amor es un tema importante en el film, pero hay algo sorprendente: cuando el personaje de Krimo declara sus sentimientos a Lydia, es ésta la que tiene problemas y todos le piden que se decida, no es Krimo quien recibe las quejas ¿Crees que esto pasa a menudo en la vida real?
Creo que sí. Ese fenómeno de grupo y de intermediarios, de gente que se mete en las historias de los demás, sobre todo en las de amor [risas], pienso que es universal, se encuentra en todos los entornos sociales, de maneras distintas, con distintos códigos, pero profundamente será el mismo esquema. Lydia, como muchos seres humanos cuando están frente a un amor, está perturbada y tiene dudas del sentimiento del otro, “¿porqué me quiere?, ¿me quiere de verdad?” y también quiere saber si ella le quiere realmente, si es amor o no.

Con esta película ganaste un César, ¿que sentiste al recibir el premio?
Estaba súper sorprendida. Cuando hicimos la película no sabíamos que existían los César, no sabíamos lo que eran. Para mi era tan increíble que cuando lo recibí estaba muy sorprendida y después cuando me empecé a dar cuenta estaba súper contenta porque para mí recibir este premio era como si se reconociese el trabajo de Abdel y de todo el equipo. Porque yo, gracias a la generosidad de los demás, pude dar lo mejor de mí misma, y yo quise compartir ese premio.

¿Te ha servido para conseguir mejores trabajos?
Sí. No se si es el premio, en todo caso el premio permitió que la película volviese a ponerse en los cines. El César nos permitió que la película se mostrase más y hay más realizadores que vieron mi trabajo y pienso que eso también fue importante para mí, porque yo recibí más propuestas. Acabo de terminar dos rodajes ahora y es la primera vez que me dan un papel protagonista después de La escurridiza. Había hecho papeles pequeños y me gustaba, pero no había hecho un gran papel. Y ahora acabo de terminar dos películas: una que se llama Hell y es la adaptación de la novela de Lolita Pill sobre una chica de la jet set, con mucho dinero, desencantada, y que tiene un malestar, porque no soporta todo el aspecto superficial de este entorno. Se enamora de un chico llamado Andrea, y él también es puro. Tendrán una historia de amor pero se transformará en bajar a los infiernos, porque pagarán el precio de quererse en este entorno. Y ahora acabo de rodar una película con Juliette Binoche, es mi actriz preferida. Ahora sólo me falta rodar con Al Pacino [risas]. Es una broma, pero me gustaría mucho. Es la primera película de Santiago Amigorena, que era guionista en principio, y trata sobre el 11 de septiembre.

Antes has bromeado sobre trabajar con Al Pacino, ¿has pensado en dar el salto a Hollywood? ¿te han ofrecido papeles allí?
Este verano hice un pequeño papel en la película El perfume y allí actuaba en inglés, para mí era la primera vez y estaba contenta porque funcionó bien. Entendí lo que quería el realizador y estaba contento. Después en la película de Santiago, con Juliette, hay una parte larga en que hablo en inglés. Poco a poco he empezado a actuar en inglés y me he dado cuenta de que podía hacerlo. De hecho en primavera rodaré una película americana, toda en inglés. Es el papel de protagonista femenino y para mi es un desafío, un cambio, me gusta.

¿Qué película es?
No puedo hablar demasiado de la película antes, pero lo que pudo decir es que es una mezcla de realismo y de magia.

Tendremos que esperar para ver este trabajo del que Sara no ha querido desvelar nada, pero pronto podremos disfrutar de sus interpretaciones en Hell, El perfume, Quelques jours en septembre  y, por supuesto, en La escurridiza.

Autor: Veronica Lamas

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