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¿Sabes como triunfar en la vida? ¿Quieres fama? ¿Éxito?

Desfile de Custo Desfile de Custo
Foto de Víctor Piug (45street, Flickr)

- ¿Famosa por qué? -pregunta impertérrito su padre tras las gafas Lennon y bajando el de un Concierto Brandeburgués; gesto que provoca que su madre quite los del ordenador donde el Word podrá esperarla un instante o más, dada la pregunta, el tono, el volumen y las gafas de su marido deslizándose sobre la nariz aguileña- como siempre que tiene que contenerse y gotas de sudor resbalan sobre su tabique.

- ¿Por qué, qué ? -pregunta Emma, hipando sus últimos sollozos

- ¿Que por qué serías famosa?

- Cómo por qué -casi irascible la niña- porque todos me verían en la tele, porque podría ganar el concurso y si no ganara igual iría a todos los platós y me entrevistarían; me pagarían, la gente me reconocería en la calle, me pedirían autógrafos, me reglarían , ¡sería famosa!


- ¿Y qué dirías para que te siguieran invitando a los platós?

- Hablaría de mí, de mis novios, de los compañeros del concurso...

- ¿Hasta cuándo?

- Papa...yo quiero ser famosa, ser una persona triunfante, no quiero ser como...-y no se atrevió a continuar, aunque tampoco era necesario-.

- Como tu madre y yo ¿Verdad? Es cierto, tu madre sólo escribe crítica literaria en el periódico y yo sólo soy un pediatra. Tienes unos padres fracasados hija. Lo siento.

- Ustedes no son reconocidos.

-Bueno, pues te equivocas cariño -terció la madre- porque en principio y muy en principio nos conocemos nosotros, conocemos nuestra tarea, la función de nuestra tarea y, sobre todas las cosas, sabemos de la alegría que nos brinda lo que hacemos. Pero fundamentalmente de lo que damos.

- Ganáis poco

- El equivalente a lo que trabajamos.

- No tenéis ambiciones.

- Saber más aún, leer más, curar más, guiar la elección de literatura a mis seguidores. No voy a los platós, tampoco tu padre, pero él sale para emergencias por la madrugada, con nieve o sin ella. Conmigo se comunican escritores, lectores y editores, pero a solas, por teléfono, por e-mail...


¿Sabes que hace no mucho tiempo atrás también había gente famosa?

Existían artistas, profesionales, astronautas, políticos... para toda esta gente lo más importante era su formación; el trabajo, el perfeccionamiento, la investigación, los maestros... todos tuvieron maestros de quienes aprender y a quienes admirar. También eran talentosos, pero no les era suficiente, sabían que el talento se alimenta con trabajo.

Hoy en día cariño, y sabes que no me gusta comparar pero no tengo más opción que hacerlo, las nuevas generaciones se olvidaron o no saben o no conocen palabras fundamentales: estudio, aprendizaje, obligaciones, tiempo, talento, espera.

Estáis tan acostumbrados a ciertas facilidades que no sabéis que sólo accedéis a espejismos.

- ¿Espejismos? -preguntó la niña casi cristalizada-

- Deslumbramientos, fascinaciones, ilusiones; básicamente ilusiones Emma.

- ¿Qué ilusiones?

- De facilidad, de que el verdadero éxito es eso que véis a diario y que se obtiene rápido, sin más trámite que sentarse en un plató a depilarse las . Confundís triunfo con , juventud, satisfacción inmediata...


Emma comenzaba a soplar, era la señal de qué no soportaría más palabras, excepto, claro está, que la autorizaban.

- Eso también les ocurre -sentenció el padre con las gafas, casi salidas de su nariz- no soportáis frustraciones ni esperas.

Si realmente quieres triunfar tendrás que enfrentar frustraciones que son como un motor que pone en marcha más fuerza para lograr lo que quieres.

El éxito no baja de los cielos Emma; se alcanza cultivando valores sólidos.

¿Quieres ser famosa? Retoma tus estudios de pintura. Conoce a los pintores de todos los tiempos y países, aprende su vida, entérate de sus esfuerzos, de sus maestros, mira su obra, siéntela, imitalos y, luego busca la tuya, la propia, la más auténtica. Hazte famosa por tu obra; pero no mañana. O ayer.

Y si no quieres pintar, triunfa por tu coherencia, por tus principios, por ser ética, noble, generosa.

Ser un triunfador es ser generoso, humano, humilde, capaz de aprender de los demás, de equivocarse y corregir. De aprender de los errores.

Elige Emma: accede a una fama de 15 minutos de duración o encuentra tus valores. Comienza de a poco, ponte pequeñas metas, busca ideas, adquiere el conocimiento para lograrlas. Se creativa.

Elige Emma: un aplauso efímero, que te dejará un sabor amargo, o la plenitud.

A la mañana siguiente, cuando Emma entró al Messenger un aviso le informaba que tenía un nuevo e-mail; hizo click de mala gana porque era de su padre, pero también necesitándolo.