Rosario Pérez, un ejemplo de éxito profesional

Rosario Pérez Arispón tiene 55 años, y 30 de ellos ha trabajado como empresaria de éxito. Ha escrito sus memorias como Directora Gerente de una empresa del sector del mueble, como madre de tres hijos y como mujer.

El libro se podrá adquirir a partir del próximo mes de febrero -en la Casa de Andalucía- y en él podremos ver como ha sido la vida de una mujer sumergida en su vida laboral, al frente de una entidad privada. Con este libro se inaugura la nueva biblioteca monotemática de la Casa Andalucía de Barcelona, donde se recogerán todas las biografías de los premiados con el galardón “Andaluz/a del Año”.

Avance de la mujer trabajadora
Por suerte, en la actualidad las mujeres hemos conseguido muchos avances, uno de ellos es el ascenso a los puestos de poder. En el mundo empresarial algunas mujeres han logrado la dirección, aunque aún sigue siendo un cargo con olor a hombre. Rosario, se ha situado en el puesto más alto en un sector donde las mujeres directivas escasean. “Creo que las responsabilidades familiares siguen siendo un obstáculo para muchas mujeres, que se ven muy limitadas de tiempo y con pocos recursos para delegar esas tareas familiares y/o domésticas”, cuenta Rosario. Los hijos siguen siendo, mayoritariamente, responsabilidad de las madres, y compaginar trabajo y familia no es fácil: “Si bien no he podido presenciar algunos detalles de la etapa de crecimiento de mis hijos, detalles que sólo una madre entregada a la casa puede apreciar, he estado siempre junto a ellos cuando han requerido de mi ayuda y apoyo. Mi familia es prioritaria, por encima del trabajo, y eso es algo que les he dejado claro a los tres ya desde muy niños”.

A finales de los años 90, sólo un 0,4% del total de mujeres que trabajaban en el sector del mueble tenían cargos de dirección, frente al 2,7% de hombres. Rosario ha llevado la dirección de 3P Mobel junto a su marido durante tres décadas. Cuando se le cuestiona qué es lo que aporta una mujer en ese puesto que un hombre no puede, ella responde: “Hay un dicho que dice algo así como ‘una empresa donde las cuentas y el dinero lo lleva una mujer es una empresa bien administrada’.  Yo he sido, desde el primer momento, detallista hasta en la última peseta, teniendo un buen control de los gastos y de las finanzas del negocio. La creatividad y experiencia de mi marido en el sector han sido fundamentales para llevar adelante la empresa, pero sin mi constancia y dedicación no lo hubiéramos podido conseguir, y esto es algo que no hace falta que nadie me reconozca porque soy consciente de ello”.

El secreto de la constancia
Rosario es consciente de esto y de que la constancia es imprescindible para conseguir lo que en la actualidad tiene: “La idea surgió en 1975, un año difícil para cualquier iniciativa empresarial puesto que el país sufría las consecuencias de la crisis del petróleo. Esta decadencia económica provocó el cierre de muchas empresas españolas, entre ellas la multinacional del mueble en la que trabajaba mi marido. Estando sin empleo, en aquel contexto económico, y con nuestra primera hija de dos añitos, teníamos que pensar algo y rápido. Así que consideramos la posibilidad de continuar en el sector del mueble pero montando nuestra propia empresa. […] Entonces teníamos una única tienda, de la que sólo nos ocupábamos mi marido y yo. Pero la constancia del día a día a lo largo de estos últimos 30 años y el haber sido fiel a mi lema de ‘trabajo, trabajo y más trabajo’ nos han permitido ampliar nuestras expectativas, contando hoy con 14 establecimientos de venta, una fábrica propia y una plantilla próxima al centenar de empleados”.

Rosario en aquel momento no recibió ningún tipo de ayuda o préstamo para levantar su empresa. En cambio, actualmente, las mujeres con iniciativas empresariales podemos contar con algunas ayudas como las que ofrece la FEMENP (Federación Española de Mujeres Empresarias, de Negocios y Profesionales), Mujeres Universia o el Instituto de la Mujer, por ejemplo. “Afortunadamente para todas las mujeres, ya no estamos en aquellos tiempos en los que necesitábamos la firma del marido hasta para extender un cheque. Diría, incluso, que actualmente no existe una valoración discriminatoria entre un hombre y una mujer empresarios. Creo que hemos avanzado mucho desde entonces y que hoy lo tenemos más fácil”, cuenta la empresaria andaluza.

Realmente, en el sector laboral sí que existen ciertas discriminaciones, sobretodo en cuanto a salarios, entre hombres y mujeres. Un estudio reciente de la empresa temporal Manpower concluye que, de media, la mujer gana un 34,7% menos que el hombre. En el sector privado, la diferencia salarial asciende hasta el 50%, aunque las mujeres cobramos un 6,6% más en el sector de la construcción. Este estudio añade que, en general, las mujeres poseemos una formación más elevada que los hombres, aunque tenemos menos años de experiencia y solemos concentrarnos en el sector público. Este no es el caso de Rosario: “Desgraciadamente, por circunstancias ajenas a mi voluntad, no pude cursar estudios superiores. Desde muy jovencita tuve que ponerme a trabajar, ya que mi familia era numerosa y la economía bastante modesta”.

Hacia nuevas políticas
Ante las discriminaciones salariales existentes, el gobierno ha empezado a trabajar en la Ley de Garantía de Igualdad. El texto, en principio, sólo estaba encaminado a poner fin a la discriminación laboral. Sin embargo, se ha decidido ampliar las actuaciones a todos los ámbitos de la sociedad, desde la educación a los medios de comunicación.
La secretaria general de Políticas de Igualdad, Soledad Murillo y un grupo de expertos están trabajando en ello. La Ley de Garantía de Igualdad deberá entrar en vigor el próximo 5 de octubre, plazo máximo que el Parlamento Europeo ha dado a todos los países miembros para aplicar el principio de igual trato entre hombres y mujeres en el mundo laboral.

Autor: Regina Cruz

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