Rafael Amargo estrena su versión futurista del Quijote

Don Quijote, Sancho Panza y Dulcinea saltan del libro de caballerías de Cervantes a un videojuego japonés. Bailan flamenco, contemporáneo y brakedance sumergidos en una escenografía virtual.

DQ…pasajero en tránsito narra una historia que comienza en Tokio en 2023. Dos jóvenes japoneses, Bidanshi (Rafael Amargo) y Akira (Fran Fernández), obsesionados por la informática, descubren el libro de caballerías y deciden crear un videojuego basado en él.

El escenario del Teatro Tívoli de Barcelona se convertirá en esta burbuja suspendida entre el mundo onírico y real del 20 de abril al 7 de mayo. La música, la narrativa, los efectos visuales y la danza darán vida a este trabajo definitivo de Amores que matan, la compañía de Rafael Amargo.

La colaboración entre Amargo y la Fura dels Baus (Juan Estelrich y Carlös Padrissa) es la clave de este espectáculo ecléctico al más puro estilo del bailaor. Ya habían trabajado juntos en Poeta en Nueva York (2002), el espectáculo más internacional de Amargo, y Enramblao (2004), que llevó la imagen de Barcelona por el mundo.

“Los espectáculos donde uno más uno suman dos no me divierten tanto” afirma Amargo. Y no cabe duda de ello, ya que para conseguir el resultado deseado se ha rodeado de un equipo técnico y artístico muy selecto que le ha costado más de un millón de euros.

Así pues, cuenta con la voz de Fernando Fernán Gómez, como Cervantes, de Emma Suárez como voz de La Luna, y un vestuario exclusivo de Ivonne Blake, ganadora de un Oscar y dos Goyas.

La parte audiovisual fue a cargo de Franc Aleu, que junto con Juan Estelrich siguieron la tradición de la Fura dels Baus de jugar con la tecnología, hacer y deshacer sin normas aparentes para impactar al público.

La tendencia más conceptual y la más sentimental se unen en esta obra con toques de humor donde “los más puristas van a encontrar flamenco y los otros, otras cosas”, asegura Amargo. “Es un espectáculo riquísimo donde la madre del cordero es el flamenco, con otra vuelta de tornillo”, agrega Estelrich.

A Amargo no le importa que haya tantas cosas en el escenario que distraigan la atención del público, por ello comenta: “El tener que currármelo para que me miren me la pone dura”.

Y es que Rafael Amargo no dejará nunca de sorprendernos, ya sea en la gran pantalla, con Tirant lo Blanc de Vicente Aranda, o con su particular versión del Quijote. El granadino tiene mecha para rato.

Autor: Anna Bonet

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