¿Qué intervenciones de cirugía puede cubrir la Seguridad Social?

Famosas, caprichos y tendencias. Quizás podríamos añadir frivolidad o excesos, como términos asociados por una mayoría social a la cirugía estética.

Como consumidor de medios de comunicación, no culpo a quien piensa que el paso por un quirófano de esta especialidad, es un antojo propio de quien ya no sabe qué hacer con su tiempo, su cuerpo y su dinero. El antes y después de algunas estrellas del papel couché no da para pensar otra cosa.

Pues bien, nada más lejos de la realidad. En primer lugar debemos distinguir entre cirugía plástica reparadora y cirugía plástica estética. Tomando la definición oficial, diremos que la primera tiene como objetivo restaurar o mejorar el aspecto físico y las lesiones causadas por accidentes, enfermedades y quemaduras, principalmente en manos, cara y órganos genitales.

La segunda, la estética, la más popular, está dirigida a pacientes sanos y trata de obtener mayor belleza y armonía, poniendo barreras al envejecimiento.

Sin embargo, la frontera entre ambas es realmente difusa, ya que los resultados de la cirugía reparadora, tienen también unos resultados estéticos apreciables. Por ejemplo, un caso muy sencillo de entender es la reducción de pecho en el caso de mujeres con tallas muy grandes, que les provocan lesiones de espalda y columna. Claro está, que la reducción de tamaño le hará parecer más esbelta y proporcionada.

Por otro lado, en ambos casos, el objetivo del paciente al someterse al bisturí tiene que ver con una mala percepción de su propia persona, con una necesidad de ver un mejor reflejo de sí mismo ante el espejo. Y en los dos supuestos, si el trabajo está bien hecho, existe un bienestar compartido.

Hechas las siguientes puntualizaciones, os cuento qué operaciones son cubiertas por el sistema nacional de salud.

Los costeados sin problema por la Seguridad Social son los supuestos de malformaciones de nacimiento, de quemaduras graves por accidentes o los que afectan a las manos, por tratarse de órganos imprescindibles para nuestro desarrollo laboral.

Concreto un poco más, aunque cada caso tendrá sus especificidades y debe ser estudiado individualmente.

  • Cirugía de la nariz: con el objeto de corregir problemas respiratorios y para corregir deformidades de nacimiento.
  • Cirugía de los párpados: para solucionar problemas de visión derivados de una caída de los párpados superiores o para eliminar mal posiciones de los párpados inferiores.
  • Cirugía abdominal: con el objeto de eliminar grasa que nos causa problemas de movilidad.
  • Cirugía de la mama: reconstrucción tras el cáncer y reducción de tamaño como os comentaba.
  • Cirugía del rostro: debido a casos de parálisis facial o deformidades traumáticas.
  • Cirugía de las orejas: cuando se realiza para corregir anomalías congénitas o como reconstrucción por lesión, traumatismo o enfermedad.

Para terminar, un asunto que suele ser motivo de muchas consultas debido al aumento de la obesidad mórbida en nuestro país, es la reducción de estómago mediante la técnica de introducción de un balón gástrico. Esta intervención está cubierta por la Seguridad Social a partir de los 150 kilos de peso. Naturalmente, os vuelvo a repetir, esta la norma, sobre la cual se estudia cada historial médico.


Moisés Martín AnayaMoisés Martín Anaya es cirujano plástico y estético. Licenciado y Doctor Cum Laude por la Universidad de Salamanca, dirige la Clínica Moisés Martín Anaya y ejerce como especialista en el Hospital Virgen de la Paloma, en Madrid.

Autor: Moisés Martín Anaya

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