¿Qué es lo peor que te puede pasar con un ligue de una noche?

¿Qué es lo peor que puede pasar de tener un ligue de una noche? Todo parece indicar que es la mejor opción, esa copa empieza a hacer estrago y al final ni lo piensas, te plantas en su casa -o en la tuya- y os acostáis como si no hubiera un mañana, pero lo hay. Crudo despertar, abrir los ojos y maldecir al alcohol mientras rezamos a la tierra que nos engulla y nos deje en nuestra cama.

Puedes salir de puntillas, o despertaros a la vez y entonces sí, todavía cabe la posibilidad que el error sea todavía mayor. Ojo, ojalá que los ligues solo nos dejen noches inolvidables -no está mal echar una ‘canita’ al aire – una al año no hace daño – pero hay situaciones que no se tienen en cuenta la noche de antes y que, por supuesto, salen como el sol al día siguiente.

Para comenzar, probablemente su casa es mucho peor de día que de noche, ahora te das cuenta de donde te has metido. Es un riesgo que vale la pena correr si, por lo menos, el sexo fue para recordarlo, pero no suele serlo -y más si nos hemos pasado con las copas-.  Pero para hacer ironía de los despertares accidentados, qué mejor que tomarnos con risa algunas de las situaciones que se pueden dar y que seguro os reconfortará al saber que no sois a las únicas que les ha pasado -o incluso que hay casos mucho peores que los vuestros-. Vamos allá:

  1. ‘No es lo que parece’: Esta frase que ya nos pone el pelo de punta es algo con lo que podemos encontrarnos perfectamente. A ninguna nos gusta que nos sean infiel pero cuando acabas en la cama de alguien emparejado -sin saberlo- y te cazan en la cama, nada puede salvarte (ni la tierra se tragaría este ‘marrón’). Lo mejor es que salgas corriendo y, por supuesto, olvides volver a comunicarte con ‘semejante’, pero ¿y si no es la pareja? Te imaginas acabar en la cama de un yogurín que ¿¡todavía vive con sus padres!? No solo te ha engañado y tiene 4 años menos de los que te había dicho -lo peor es que no lo hayas notado en la cama-, ser despertados por el padre o la madre de él o ella no es mejor que ser cazados por su pareja. Ojo, que si además le sumamos los preservativos por la habitación y alguna que otra botella vacía, corre otra vez, al final es lo más sensato que vas a hacer desde que decidiste tomarte el primer chupito de la noche. 
  2. Se os ocurrió grabaros y sois ligues virales: Esto es algo que jamás os puede pasar, no os grabéis a menos que sea una pareja muy pero que muy consolidada con la que lo hacéis -y os recomendamos que borréis el vídeo una vez hecho-. Si te grabas con un ligue de una noche corres el riesgo de que sus amigos o amigas acaben teniendo fotos tuyas subidas de tono, o peor aún, ¿la foto de su pene en Snapchat? Es posible, no hay que subestimar al alcohol.
  3. El buen carcelero: Cuidado con las habitaciones con pestillo, no están ahí porque si. En primer lugar esa persona ya ha llevado a más de uno o una a su habitación y desde luego sabe que para que haya intimidad y no se den fugas de madrugada, lo suyo es tener pestillo o incluso peor ¡llave! Si era un ligue fugaz del que querías desprenderte una vez entrara en el quinto sueño la llevas clara, vas a tener que pasar por el desayuno del día siguiente, lo siento. 

Seguro que hay mil anécdotas que superarían con creces estos básicos clásicos de ligues de una noche, pero ¿quién no se ha visto, al menos en uno, de estos tres casos? Al final te ríes pero, al final de mucho tiempo. 

Imágenes: elconfidencial.com, thewomag.com

Autor: Elena Cano

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