Pon un helado en tu dieta

¡Comer helados y estar a dieta es compatible! Si los consumimos con moderación podemos darnos un capricho al cuerpo sin que se note.

Hay que distinguir entre dos clases de helados: los de base láctea y los de agua. Los de base láctea tienen como principal ingrediente la leche y su valor nutritivo se debe a las proteínas, azúcares, grasas y minerales, como el calcio, y vitaminas como la B2.

Encontramos entre un 10 y un 20% de calcio en los helados lácteos y pueden servirnos para complementar la ingesta de este mineral en nuestra dieta, pero siempre tomados con moderación ya que su aporte calórico puede llegar hasta las 300 calorías, el límite para considerarlo un alimento altamente calórico.

Los helados de agua tienen sobre un 15% de zumo de frutas, por lo que son también un buen complemento en la dieta, y pueden sustituir de vez en cuando a los zumos ya que son más agradables de tomar.

Alternar los helados como merienda o postre, combinados con una pieza de fruta, una o dos veces por semana es beneficioso para la salud y si queremos quemar las calorías que nos aportan como máximo tenemos que ir en bicicleta 30 minutos.

Además, son recomendables para niños en período de lactancia y personas que no consumen muchos lácteos en su dieta diaria. En versión light su aporte calórico se reduce al 50% conservando prácticamente todo el sabor de un capricho apto para todos los públicos.
 

Autor: Anna Bonet

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