Pasión con un ejecutivo

Los asientos de su coche se amoldaban perfectamente a mi cuerpo, iba recostada mirando al frente. Jorge y yo teníamos una importante comida de trabajo.

Jorge, a sus cuarenta y pico era un hombre guapo, moreno, pelo corto ondulado, ojos verdes, labios carnosos y con un cuerpazo de vértigo; medía 1.75 y era delgado pero musculoso.

Jorge y yo llevábamos 3 meses trabajando juntos en la empresa. Era casado, pero desde el primer día que le vi me sentí muy atraída por él, pero mi gran duda era si él sentía la misma atracción por mi…

Aquel día hacía calor, era el mes de julio. Yo llevaba un vestido por la rodilla de color beige y unos zapatos de tacón de aguja del mismo color. Él vestía el típico traje de ejecutivo, pero sin chaqueta. Le miré durante largo rato mientras conducía, paramos en un semáforo y me devolvió la mirada. Me quedé helada, un escalofrío recorrió mi cuerpo, nunca antes me había mirado así.

La comida se me hizo eterna, pero muy agradable. Jorge estaba sentado a mi lado. Mientras los demás comían y hablaban metió su mano entre mis piernas. Al principio puse resistencia, pero sucumbí a su mano experta. Me metió primero un dedo, luego fueron dos…yo no podía más, tenía que disimular ante los acompañantes. Me mordía el labio inferior de placer y me daba la impresión de que los demás lo notaban. Quise corresponder a sus juegos, así que mi mano fue directa a la cremallera del pantalón de Jorge. Los dos acariciándonos, ante un público que no se percataba de nada…era una situación realmente excitante para ambos.

No aguanté más y me derramé. Fue un orgasmo en silencio pero intenso, en ese momento cerré los ojos y el placer se apoderó de mi cuerpo. Jorge estaría a punto, pero si él se corría podríamos tener un grave percance. Me levanté y fui al servicio; me miré en el espejo, estaba sonrojada; fui a coger un trozo de papel del bolso para limpiarme cuando apareció Jorge en la puerta del servicio de mujeres. Se acercó a mi y me besó ardientemente. Le desabroché los pantalones mientras él bajaba mis braguitas, el contacto de mi vagina con el aire me excitó aún más, bajé sus pantalones y los calzoncillos boxer que llevaba. Me puse sobre sus muslos y empecé a moverme de arriba abajo cada vez más rápido. Jorge estaba fuera de sí, se apoyó en las paredes mientras yo rodeaba su cuello y me movía arriba, abajo, derecha, izquierda… movimientos circulares hasta que sentí que se vaciaba dentro de mi, su semen me llenaba por completo y yo me corrí con él, chillé como una loca y esbocé un grito ahogado.

Sin darnos cuenta habían pasado ya unos diez minutos y no esperaban en la mesa. Decidimos que él saldría primero. Dejé pasar un minuto y me incorporé yo también a la mesa. Nuestros acompañantes nos miraban de una manera extraña, era evidente la cara de ambos después de haber echado lo que se dice un polvazo. Pero no me importó lo más mínimo. Estaba deseando que terminara la comida para poder estar a solas con Jorge y terminar el encuentro.

Pero mis planes se echaron a perder cuando ya despidiéndonos del grupo apareció su mujer. Venía a recogerle para salir juntos. Yo sentí una punzada, los ojos se me llenaron de lágrimas y se me hizo un nudo en la garganta. Me acercaron a casa. Una vez allí, un par de lágrimas resbalaron por mis mejillas. Una extraña sensación me invadía, era una excitación apasionada combinada con la más amarga tristeza”.

Si quieres leer más relatos como este haz click en RELATOS ERÓTICOS.

Autor: Veronica Lamas

Comparte esta noticia en

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *