Palamós, una ciudad de fascinantes calas

En la comarca catalana del Baix Empordà, se encuentra una de las más importantes villas marineras que ya en el siglo XIII fascinó al monarca Pere el Gran ¡Acércate este puente a visitarla!

Rodeada de un sinfín de hermosas y diminutas calas se levanta Palamós, emergiendo del mar con la majestuosidad de una ciudad que ha sido, a lo largo de la Historia, real y condal.

Para relajarte y disfrutar Si estás buscando pasar unos días de sosiego, aquí encontrarás la tranquilidad que te ofrece el núcleo antiguo del lugar. Desde la costa hasta la cima más alta de la zona, se alza un viejo pueblo medieval lleno de encanto y misterio. Pasear por sus calles es todo un lujo al que no puedes renunciar. Pero Palamós no sólo pone a tu disposición uno de los mejores decorados para acompañarte en tus largos paseos, sino que también te obsequia con idílicas playas solitarias de fina arena y cristalinas aguas, donde podrás disfrutar de los baños más relajantes… No pierdas la oportunidad de escaparte a rincones tan bellos como la Caleta del Morro del Vedell, la Cala dels Pots, la Cala Margarida o la Playa del Castell. Desde ellas, los atardeceres ofrecen una imagen de postal.

Si buscas acción. Aunque si lo que quieres es, por el contrario, vivir aventuras, en Palamós podrás practicar toda clase de deportes náuticos y sumergirte en unas aguas donde el mundo submarino te abrirá sus puertas. Además, tendrás la oportunidad de recorrer su cordillera litoral, a pie o a través de los diferentes circuitos de Mountain Bike, y disfrutar de impresionantes excursiones en un entorno natural de gran riqueza.

De noche… La noche de Palamós ha sabido conservar esa magia mediterránea llena de excitantes sensaciones. Al compás de las habaneras o de cualquier tipo de música al aire libre, tomando una copa en alguna de las numerosas terrazas y bares musicales o simplemente paseando por su inmenso paseo marítimo, siempre encontrarás lo que buscas.

De gran interés No dejes de visitar:

  • Museo de pesca. En él encontrarás restos arqueológicos hallados en los alrededores de la ciudad, una bellísima colección de conchas marinas y una completa muestra de pintura moderna catalana.
  • Castillo de Sant Esteve del Mar. En un acantilado del monte Montgut, se encuentran los restos de este espléndido castillo colgante.
  • Sant Joan de Palamós. Un pequeño pueblo, anexionado a Palamós en el año 1942, formado por calles estrechas y empedradas donde podrás visitar la Iglesia de Santa Eugènia, del siglo XVIII, y los restos del santuario dedicado a la Mare de Déu e la Pietat. Ven y déjate impresionar por un entorno lleno de vida, color y tradición. Seguro que una vez llegues a Palamós, no querrás marcharte nunca…
  • Autor: Redaccion

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