Otra manera de celebrar la Nochevieja

Europa es muy grande y no hay uvas para todos. Si alguna vez te has preguntado cómo celebran la noche de fin de año en el resto del viejo continente, ahora es el momento de averiguarlo.

Entre otras cosas, la Nochevieja en España es sinónimo de atragantarse de uvas al dar la medianoche. Doce uvas para doce campanadas, que no siempre logramos sincronizar. El inicio de esta tradición se remonta a principios de siglo, el último día de 1909, cuando unos viticultores madrileños decidieron repartir gratis su excedente de aquél año entre la gente de la capital. Otros dicen que le copiamos el asunto a los italianos de cierta región del sur, que a finales del siglo XIX celebraban la llegada del nuevo año tomando doce higos o uvas pasas.

Sin embargo, la costumbre de tomar las uvas no es nada universal. Alrededor de Europa podemos toparnos con algunas tradiciones curiosas. Italianos y franceses son los más proclives a caldear el ambiente: los primeros gustan de regalarse lencería roja entre ellos, sobretodo a las mujeres (esto de las prendas rojas es algo que también ha llegado, con variaciones, a España) y los segundos entienden que nada mejor que empezar el año besándose y acaramelándose fraternalmente bajo una rama de muérdago. En Italia también se considera casi sagrado cenar lentejas ese día para que no nos abandone la suerte en el año que justo empieza. Quién lo diría, cuando aquí las lentejas son un plato tan del día a día…

También nos encontramos con rituales algo más “punks”. Por ejemplo, en Dinamarca se suele ir a casa de amigos y familiares a romper la vajilla en su fachada. Seguro que es un buena solución para empezar el año combatiendo el estrés. Aunque cabe preguntarse si la administración danesa regala vajillas a su población luego… ¡Quién sabe! En las avanzadas democracias nórdicas todo es posible. Los italianos de ciudades como Roma o Nápoles también tienen la costumbre de tirar los trastos viejos por sus ventanas en Nochevieja, simbolizando la ruptura con el pasado para empezar limpios el nuevo año.

Los londinenses se reúnen en puntos emblemáticos de la ciudad, como Trafalgar Square, Piccadilly Circus o el Big Ben, y al filo de la medianoche, abrazados, cantan la canción “Auld Lang Syne”. En Alemania estrenan el año a base de petardos y fuegos artificiales, además de poner en sus casas coronas hechas con ramas de abeto en las que colocan cuatro velas. También es costumbre dejar algo de comida en el plato en la cena para asegurarse que no falten víveres en la despensa durante el año.

Si al principio decíamos que aquí en España solemos atragantarnos de uvas, hay que hacer notar que la tradición se depura cada vez más. La compañía Uniq Andros Food ha comercializado, bajo la marca McSalad, packs de uvas frescas y sin pepitas. Eso sí, no hay que tardar en comérselas: caducan el 3 de enero. Andros Food espera vender 1,2 millones de unidades, doblando las ventas de la pasada Navidad.

Autor: Toni Junyent

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