‘Moolaadé’: la lucha contra la ablación

"La ablación es un atentado a la dignidad y a la integridad de las mujeres". Esta es la denuncia de la película Moolaadé, ganadora en Cannes 2004 del premio “Una cierta mirada”. Dirigida por Ousmane Semben, se relata la valentía de una mujer, Collé Ardo, que luchando contracorriente y contra la tradición, protege a cuatro niñas del rito de purificación siete años después de salvar a su propia hija de la misma barbarie.

Fatoumuata Coulibaly es la actriz que interpreta a esta madre coraje en un pueblecito africano. Desgraciadamente, ella sufrió la ablación de pequeña, por eso ha interpretado el papel de protectora de forma suprema, con todo el corazón. Es una mujer con una fortaleza inmensurable, con una sonrisa agradecida y con ganas de cambiar algunas costumbres africanas a mejor. A través de esta película pretende poner un granito de arena más para que este cambio se haga realidad.

¿Cómo es posible este cambio?
Con el acceso de la radio y la posibilidad de leer, porque hay mucho analfabetismo, se posibilita que la mujer sepa lo que está pasando en otros poblados y en otras zonas del país. La televisión también es muy importante, pero es como  un plato dónde se ve lo que pasa en Europa y se copia. La radio es el mejor instrumento para el cambio. 
Por qué la película se llama Moolaadé, que significa protección?
Yo en la película consigo que no se le practique la ablación a mi hija. A través de esta regla de oro puedo proteger a estas niñas que acuden a mí, ya que mi territorio es inviolable. El origen de este derecho reside en una mezquita donde un rey pidió protección. A partir de aquel momento este derecho es una tradición tan arraigada como la ablación. En la película existe esta dualidad, tanto la ablación como el derecho de protección son dos tradiciones igual de fuertes. Ellos pretenden que yo les de a las niñas pero el peso de la tradición hace que no me las puedan quitar. Con lo cual logra mantener a las niñas a salvo.
Entonces, a quién va dirigida la película
Un poco a todo el mundo: a los intelectuales africanos, a las mujeres que han sufrido ablación y a las que no, a los hombres y a las jóvenes.

Al ser un tema tan controvertido, ¿habéis tenido problemas en África para rodar o para emitir la película?
No. Para hacerla no hubo ningún problema. La rodamos en un pueblo de Burkina Faso, país donde la ablación está prohibida. Y por lo que se refiere a los pases tampoco. Se ha estrenado únicamente en  Bamako y en Burkina Faso, y ha tenido mucho éxito.
En qué países, además de Burkina Faso, está prohibida por ley la ablación y en cuáles permitida
En Senegal también está prohibido por ley. En Malí, en cambio, no está prohibido, pero en el año 1999 hubo una carta circular par a todo el personal médico y sanitario donde se pedía que no se practicaran ablaciones. Porque incluso el personal sanitario en determinadas zonas ejercían la práctica. En las dos Guineas se permite y también la practican algunas etnias de Costa de Marfil.
Además de la realización de esta película, tú estás muy involucrada y das charlas en África para concienciar a la población.
Sí, trabajo con las ONG femeninas de lucha contra la ablación. Lo que hago son reuniones en los poblados, a los que voy acompañada de un médico. Mostramos imágenes e incluso tenemos un muñeco con el que enseñamos los desastres que provoca la ablación. En estas reuniones las mujeres se sientan en segunda fila, detrás de los hombres. La primera vez suelen tener mucho rechazo pero la segunda nos aceptan mejor, y si hace falta vamos una tercera vez. De esta manera vamos sensibilizando a mujeres y a hombres.
Parece que el origen de la ablación se sitúa en el Antiguo Egipto y se extendió por el África negra.
Sí, antiguamente había una casta, los forgeron (forjadores), que se dedicaban a la ablación. Los hombres fabricaban los instrumentos y las mujeres forgeron practicaban las ablaciones. No quiero decir que fueran una maravilla y que no hubiera muertes, pero lo hacían bien. Esta casta tenía ritos ocultos y conocimiento. No tenían alcohol y para cicatrizar la herida ponían un polvo negro del cual se desconoce el origen. Ahora, el gran problema es que hace ablaciones todo el mundo. Esto es así porque a las que practicaban la ablación les pagaban y les hacían regalos: jabón, arroz, especies… Mucha gente se empezó a atrever, gente sin conocimiento. Los forgeron cuando practicaban la ablación quitaban el botoncito, pero yo he visto cortar clítoris enteros. Ahora hay muchísimos accidentes: cortes de nervios, hemorragias…
¿A qué edad se suele practicar la ablación y quién se encarga de hacerlo?
A todas las edades, en algunas zonas se practica a bebés recién nacidos, en otras zonas a los seis o siete años y en otras a los doce, que es cuando suele aparecer el periodo. Incluso, en la mayoría de lugares se celebra la ablación una vez al año. Las familias llevan a las niñas y se vive como una celebración, una fiesta, con tam tams, etc. En Mali, prácticamente, toda la población practica la ablación, con excepción de las etnias del norte, fronterizas con Argelia, que son tuaregs y no la han practicado jamás. 

Esta práctica es una crueldad y debe marcar completamente la vida de una niña o mujer. Tú que has pasado por esto, cuéntanos ¿cómo puede afectar a nivel físico y psicológico?
En mi caso sufrí la ablación a los seis o siete años. Me lo hicieron los forgeron. Por suerte me lo hicieron “bien”, no tuve efectos secundarios. Pero la verdad es que deja muchas secuelas psicológicas. De entrada, las purificadoras dan miedo y van con unos aparatos que causan terror. Además, van vestidas de color rojo, con lo cual muchas niñas sienten pavor cuando ven a una mujer vestida de rojo. Quedan también secuelas físicas, tanto en lo que se refiere al placer en las relaciones sexuales como en los partos, en los que el dolor es enorme. La propia mujer rechaza hablar de esto en familia y en grupos de amigos.
Si los hombres tienen el poder y esta práctica es una forma de dominación del hombre sobre la mujer ¿cómo se puede acabar con esta práctica?
Evidentemente, en África siempre ha existido este dominio del hombre sobre nosotras. Pero ha habido muchas revoluciones, en el sentido positivo, no sangrientas. Y las cosas han comenzado a cambiar. Las mujeres se reúnen en grupo y después hablan con los maridos, siempre con mucha educación, nunca con agresividad. En África el concepto de agresividad entre una mujer y un hombre casi no existe. Las mujeres toman unas decisiones que si son bien contadas, con elegancia, calma y educación, normalmente los hombres ceden. Muchas de las cosas han cambiado a partir de la mujer y los hombres han terminado por entenderlo.
¿Cómo se celebra el Día Internacional de la Mujer en África?
Cada año se celebra prácticamente en toda África: Senegal, Costa de Marfil, Burkina Faso… Las mujeres nos reunimos. Ahora ya estamos planeando proyectos de cara al año 2006. Yo llevo un vestido que hemos hecho nosotras, aquí pone [en una inscripción del vestido]: “La carta de las mujeres para la humanidad: igualdad, justicia, paz solidaridad y libertad”. En cada país las mujeres escogemos un tema que se convierte en el tema central del día y del año. Y lo festejamos.

Fatoumata Coulibaly es coqueta y está llena de fuerzas y vitalidad. Tiene ganas de cambiar una parte de la sociedad africana para garantizar la integridad de las mujeres, quiere terminar con la tradición de la ablación. Esperemos que logre su objetivo.

Autor: Regina Cruz

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