‘Malas temporadas’, caer para volver a levantarse

Protagonizada por Natalie Poza, Javier Cámara y Leonor Watling, la nueva propuesta del director Manuel Martín Cuenca, es un film realista que explica de forma esperanzadora lo que supone pasar una mala racha. Malas temporadas cuenta la historia de Gonzalo, un adolescente (interpretado por el novel Gonzalo Pedrosa)  que, sin motivo aparente, decide encerrarse en su habitación para no salir más.

Su madre, Ana (Nathalie Poza), una mujer generosa que se dedica a ayudar a refugiados en una ONG, pero que no sabe como ayudar a su propio hijo. El último amor de Ana, Carlos (Eman Xor Oña), un exiliado cubano que se dedica al contrabando y que sueña con marcharse lejos de España. Mikel (Javier Cámara), que acaba de salir de la cárcel  y decide buscar a Pascual, su antiguo compañero de celda, para ajustar cuentas. La vida de todos estos personajes se irá entrelazando poco a poco y todos ellos se influirán y se ayudarán para conseguir salir del mal momento que pasan. 

En palabras del director, Manuel Martín Cuenca, la película cuenta “lo que significa pasar una mala racha y como se puede luchar para salir de ella y levantarse”. El director ha querido explicar historias cercanas, sin enviar un mensaje, y lo ha conseguido: “Yo quería que fuese una especie de retrato grupal de gente que vive en Madrid y que pudiese ser un espejo”. Aunque el espectador no haya vivido nada similar a lo que les sucede a los personajes del film, puede observar en ellos conductas totalmente realistas y compresibles. Como afirma Martín Cuenca “todos los personajes tienen luces y sombras, pero se les entiende”.

Uno de los temas principales que aparece en la película es la inmigración, pero no es una película sobre ese tema, según explicó el propio director: “no hemos intentado hacer una película sobre la inmigración, pero es inevitable, es la realidad que vivimos en Madrid”. Así, a través del personaje interpretado por Nathalie Poza, podemos ver una muestra de los problemas que tienen los inmigrantes, de la ayuda que se les ofrece desde las ONG y los conflictos que allí se pueden producir. Según explicó la actriz, para preparar la película fue varias veces a una de estas organizaciones: “Nunca pensé que la gente que llegaba allí estaba tan mal, la labor que hacen es impresionante, te hace mejor persona”.

Casi todas las historias que aparecen en la película han sido extraídas de los casos reales de la ONG donde se rodaron las escenas y, según explicó el director, los trabajadores de esa organización, algunos de los cuales participaron como extras en la obra, están satisfechos con la imagen que se da de ellos en el film: “Nos dijeron que les gustaba que la película hablase de la parte más dura de su trabajo”.

Autor: Veronica Lamas

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