Los jóvenes españoles son pragmáticos, hedonistas y materialistas

Un informe de mercado hace un retrato robot de los adolescentes españoles.

Los adolescentes españoles viven para divertirse, consiguen el placer a través de bienes materiales y confían en que lograrán el bienestar económico en el futuro. Los estudios son para ellos su única obligación que toleran para poder conseguir un trabajo que les permita acceder a la independencia económica que asocian con la vida adulta.
 
Éstos son los principales rasgos del adolescente español que dibuja un estudio de mercado elaborado para la marca de helados Calippo.

El perfil más común de un adolescente es aquel que vive con sus padres y depende económicamente de ellos. No son niños ni adultos: viven una etapa de transición de la que no son conscientes, lo que les lleva a crear un mundo paralelo al de los adultos y a tener la impresión de que ya saben todo lo que necesitan saber.

Se consideran el centro de todo y entienden su relación con el mundo en función de sus nexos personales con tres núcleos: los amigos, la familia y los estudios.

La familia es el lugar donde se cubren sus necesidades básicas: comer, dormir y estudiar. Los jóvenes necesitan a sus familiares emocionalmente, pero raramente lo expresan. Las chicas demuestran una mayor facilidad para expresar sus sentimientos hacia sus familiares.

El informe muestra además que la actividad más popular para el tiempo libre de los adolescentes españoles es salir de marcha. Ya a los 13 años, los jóvenes se inician en esta dinámica, saliendo un día del fin de semana a una discoteca. El fenómeno del botellón y el consumo de alcohol, aparece cada vez a edades más tempranas.

Autor: Mireia Egea

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