Líbrate de los ‘asuntos’ no resueltos en tu vida y renueva energía

Cuantas veces nos pasa que de repente nos damos cuenta que tenemos un montón de trabajo acumulado o bien estás teniendo una conversación con alguien y lo único que hay de ti es tu presencia porqué tu cabeza está en otro sitio.

Ese otro sitio, allá dónde van nuestros pensamientos, es donde habitan lo que denominamos asuntos no resueltos y muchas veces no son más que cuestiones de nuestras vidas que hemos dejado sin cerrar.

Por ejemplo, puede que se trate de una despedida que nunca tuvimos, algo que quisimos decir en determinado momento y nos lo callamos, o algo que no hemos podido dejar zanjado y se queda dentro nuestro de manera inconsciente dando vueltas en nuestra cabeza. Esto nos pudo haber sucedido hace mucho o poco tiempo, tanto en nuestro sistema familiar, como de pareja o bien en el entorno laboral.

La consecuencia de acumular asuntos no resueltos es una pérdida de vitalidad, de satisfacción con la vida, de desgaste manifestado en una alerta continua para reprimir aquello que no queremos mirar ni resolver por temor. De esa manera uno vuelve a tropezar siempre con la misma piedra o con las mismas relaciones, sin saber de qué forma resolver tales situaciones.

El volumen de asuntos pendientes está en relación con nuestra disponibilidad para vivir con plenitud nuestra existencia. Es importante considerar que somos merecedoras de una buena vida, y que  si hay asuntos que vuelven una y otra vez, debemos afrontarlos con valor y resolverlos de una vez por todas. A medida que iremos resolviendo, poco a poco notaremos que nuestra energía va cambiando.

En las sesiones de coaching, es interesante ver la evolución de las personas que deciden averiguar cuáles son sus asuntos pendientes y resolverlos. Todas tenemos recursos para afrontar estos retos, aunque no siempre seamos conscientes de que los tenemos. Debajo de mi casa puede existir un enorme pozo de petróleo, pero si no sé que está, es como si no estuviera.

Así pues, el primer paso es darse cuenta de que tenemos recursos a nuestra disposición para poder resolver estos asuntos no pendientes y continuar en el camino de la vida con energía renovada.

Si aprendes a decirle adiós a tus asunto no resueltos, verás como renuevas tu energía y empiezas a verte en el espejo de otra forma, seguramente más liviana de cargas innecesarias. Te lo mereces. ¿A que sí?

 

Verónica RodríguezVerónica Rodríguez Orellana es Directora del Coaching Club  Experta en Coaching- Especializada en Coaching Sistémico  Master – Practitioner en PNL-Terapeuta Gestalt

Autor: Verónica Rodríguez

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