Las reclusas diseñan sus prisiones

El diseño de los futuros centros penitenciarios será diferente y tendrá en cuenta las opiniones y necesidades de las reclusas. En 2009 se prevé que finalizará la construcción de un nuevo centro penitenciado para mujeres en Sant Llorenç d’Hortons (Barcelona). Para llevar a cabo este proyecto se van a tener en cuenta las conclusiones de un estudio elaborado por las arquitectas Zaida Muxí y Marta Fonseca, que han trabajado codo con codo con algunas internas para averiguar cuáles son sus necesidades. Además, esta idea ya se están empezando a aplicar en los centros penitenciarios de Cataluña.

Tal y como dijo en rueda de prensa el secretario de Servicios Penitenciarios, Rehabilitación y Justicia Juvenil de la Generalitat, Albert Batlle, “el único derecho que se suspende a las presas es la libertad, los otros los han de tener”. De este modo, y a través de proyectos como el de Muxí y Fonseca, se intenta mejorar la situación de las internas que en ocasiones viven en situaciones peores a las de los hombres presos.

Para llevar a cabo el estudio, Zaira Muxí y Marta Fonseca realizaron 5 talleres en las prisiones de Can Brians y Wad-Ras. Mujeres de entre 19 y 60 años, algunas de ellas madres, expusieron sus opiniones sobre las condiciones de los centros y las posibles mejoras que se podrían llevar a cabo en ellos.

A través de dibujos y explicaciones, las internas consultadas expusieron sus necesidades. Por ejemplo en uno de los talleres dibujaban el centro penitenciario y señalaban con un punto rojo la zona que menos les gustaba y en amarillo la que más y luego explicaban por qué. Munxí afirmó que las reclusas explicaban sus peticiones con mucho sentido común y siempre teniendo en cuenta su situación. Una idea que se repetía era la mejora en la calidad de vida que supondría convivir con menos personas en una misma celda. El ideal, según este estudio, sería un máximo de 2 personas por celda o vivir en módulos similares a pequeños apartamentos. También se sugirió la posibilidad de poder personalizar las celdas a través de su decoración.

El derecho a la intimidad y a la privacidad
La importancia del tema de la intimidad también se puede apreciar en las peticiones de cambios en los sistemas de duchas. Para las mujeres consultadas esto es algo muy importante, ya que el hecho de tener que lavarse en duchas comunitarias les parece un castigo porque les hace perder su privacidad. También piden un lugar donde poder reflexionar individualmente o estar tranquilas, ya que lo que suele haber son espacios de ocio comunitarios en los que han de estar todas juntas lo quieran o no.

Lo que más les gusta a las internas de su día a día en la cárcel es estar ocupadas con actividades. Las mujeres que son madres, por ejemplo, al tener que ocuparse de sus hijos llevan mejor su reclusión y son las que están más a gusto en esa situación. Como explicó Munxí, las internas pedían, por ejemplo, tener un jardín, un huerto o plantas, algo vivo cerca suyo para poder cuidarlo.

Estas ideas aportadas por quienes mejor conocen la vida en prisión se aplicarán en el nuevo centro de Sant Llorenç d’Hortons, que contará además con algunos servicios como una guardería, una enfermería para problemas físicos y otra para psíquicos, así como un departamento para drogodependientes y áreas educativas, laborales y deportivas, todo ello con la intención de mejorar la calidad de vida de las internas.
 

Autor: Veronica Lamas

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