La obesidad es una enfermedad, no un problema estético

La obesidad es una enfermedad crónica que se caracteriza por el aumento, no de peso, sino de masa grasa del cuerpo. La cronicidad de esta patología se debe a que el tratamiento conveniente dura toda la vida, ya que no existe una solución que la erradique. Mientras, los médicos la combaten aconsejando dietas y ejercicios a los enfermos. Si esto no les funciona, recurren a los fármacos y a la cirugía.

El 40% de los casos de obesidad son de origen genético y por ahora la medicina no sabe manipular la genética en este sentido.  La comunidad médica, en los casos de obesidad recomienda ejercicio físico dentro de unos límites posibles  y mantener una dieta equilibrada: mucha agua, un 50/60% de hidratos de carbono, un 20/30% de grasas y un 15% de proteínas.

Por lo general, los fármacos que se recetan para los obesos son Sibutramina-Reductil® que aumenta la sensación de saciedad tras la ingesta y el Orlistat-Xenical®, que actua a nivel intestinal y evita la absorción de grasas. Hay, además, otras moléculas nuevas que están en estudio: Topiramato, Rimonabant y Oleil estrona.

Normalmente, cuando se llega a sufrir obesidad grave o obesidad mórbida la solución pasa por el quirófano. Pero, en muchos casos, antes de operar hay que intentar reducir el peso para evitar riesgos y para conseguirlo se coloca en el paciente un balón intragástrico. Esto es un balón blando e inocuo, que una vez introducido en el estomago se rellena con una solución salina (500-700 ml) y se deja flotando libremente. La colocación es por vía endoscópica y la intervención dura entre 10 y 30 minutos. El paciente permanece sedado y dos horas en observación tras la intervención.

La sensación que siente un paciente con un balón intragástrico es el de un permanente atracón. El estómago está engañado y se siente lleno, de ahí que se coma menos y el peso disminuya. Solamente se prohíbe comer arroz y pasta ya que pueden adherirse a las paredes del balón y presentar dificultades en el momento de su extracción.  El balón no puede permanecer más de 6 meses en el estómago, aunque según el doctor J. Turró del Centro Médico Teknon en el 6% de los casos se presentó una intolerancia y se tuvo que retirar antes de medio año. 

Tras haber perdido un determinado peso el paciente se presenta a la intervención con menos riesgos y mejores condiciones. Hoy en día la operación que funciona mejor contra la obesidad es el By-pass gástrico que puede ponerse a través de cirugía abierta o de laparoscopia.  Según el doctor C. Ballesta del Centro Médico Teknon, la mortalidad que se desprende en este tipo de operación mediante laparoscopia es mayor en hombres que en mujeres, un 1,5% de los casos respecto un 1,05%. Si nos fijamos en la mortalidad respecto a edades, cuando los pacientes tienen más de 55 corren más riesgos. Concretamente, un 6,4% de los operados que fallecen tienen más de 55 años.

Muchas veces, la única salida para los obesos mórbidos es la operación, aunque las enfermedades que rodean a la obesidad dificultan el éxito de ésta. Algunas de las enfermedades co-mórbidas son: la diabetes, la hipertensión, la apnea del sueño, la displemia, insuficiencia cardiaca o insuficiencia respiratoria, entre otras. Ponerse en manos de un experto cuanto antes es lo mejor que se puede hacer en estos casos.

Autor: Regina Cruz

Comparte esta noticia en

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *