La conciliación familiar y laboral en España: ¿Qué dice la ley?

La conciliación familiar y laboral es uno de los aspectos que definen la calidad de vida de un país, junto a los ingresos familiares, la calidad de los servicios sociales y la situación medioambiental, entre otros. En este barómetro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico España ocupa el lugar número 16, con una puntuación media del 6´2.

Sin embargo, y a pesar de los reivindicaciones de sindicatos, organizaciones feministas y de las advertencias sobre el cuidado de nuestra infancia por parte de algunas organizaciones no gubernamentales, la OCDE considera que en España es uno de los países donde mejor se puede compaginar la vida familiar con el horario laboral. Nada más y nada menos que un 9´3 nos otorga la entidad, promotora de políticas de bienestar social y económico en todo el planeta.

Entonces, ¿conciliamos en España? A tenor de este último informe, sí, y, además, dedicamos 16 horas diarias a nuestra vida personal, familia y ocio, y una media de 7 al trabajo. Lo que nos separa de Australia, Suecia, Suiza y Dinamarca, a la cabeza del ranking, por este orden, son indicadores económicos de otro tipo, referidos a la estabilidad de los mercados, las políticas sociales y el empleo.

La siguiente pregunta sería entonces, ¿por qué los políticos incorporan la conciliación a la primera línea de su estrategia electoral? Y ¿por qué las sociedad española sigue pidiendo más tiempo para estar con su familia?

conciliacion

Lo  cierto es que la última promesa electoral que hablaba de salida a las seis resulta un titular llamativo, pero con muchos matices a la hora de poner en práctica. Las condiciones laborales se rigen por un sistema normativo, que va en posición descendente, desde el Estatuto de los Trabajadores como norma general al acuerdo concreto pactado en un contrato por el trabajador y el empresario. En medio, la norma que se aplique en cada momento y los convenios colectivos pactados.

La duración de la jornada laboral, que en la actualidad es de 38 a 40 horas semanales, así como su distribución dependen del convenio colectivo. Ni éste, ni ningún contrato individual pueden reducir los derechos ni empeorar las condiciones reguladas por la ley o el propio Estatuto de los Trabajadores.

Por otro lado, recordamos que existe la libertad de empresa para imponer el horario a sus trabajadores, teniendo en cuenta su actividad. No es lo mismo un centro comercial o un hospital que una zapatería.

Así las cosas, no se pueden imponer unos horarios de salida, salvo modificación de la ley por decreto para determinados supuestos en concreto por motivos de salud, de penosidad en el trabajo o por características concretas del trabajo que se desempeñe.  El recurso para fomentar la conciliación parece pasar por el diseño de una batería de medidas favorecedoras de la conciliación de la vida familiar con el trabajo. Se trataría, por ejemplo, de bonificaciones fiscales para las empresas y de la creación de guarderías, entre otros.

 

Mama with baby

Recordemos que los derechos integrados en la conciliación de la vida familiar son los relativos al nacimiento de los hijos ( maternidad y paternidad y lactancia ), reducción de jornada, flexibilidad de jornada, vacaciones y excedencia por cuidados a mayores o menores.

Es en este punto, donde existen mayores problemas para las familias. La norma está realizada para la generalidad y no contempla casos concretos, por lo  que se debe llegar a un acuerdo entre empresario y trabajador. Cada familia tiene unas características diferentes y complejas, que la empresa muchas veces no puede tener en cuenta en aras de la productividad.

Así, si una empresa no atiende, por ejemplo, a los requerimientos de una madre que tiene que llevar a su hijo a rehabilitación por una discapacidad crónica, son los tribunales el lugar donde se toman las decisiones. El juez, será quien trate de buscar el equilibrio y la ponderación entre las partes.

De un lado, el empresario, y del otro, el padre o la madre, a veces únicos miembros de una familia monoparental y a quienes es imposible trabajar y no sólo educar, sino ver a sus hijos en algún momento del día. Son viudos, padres y madres separados y también personas que han decidido emprender la aventura de formar una familia en solitario.

Quizá la última pregunta es si la ley ha comenzado a adaptarse a los nuevos modelos sociales.

 

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José Carlos Avendaño es abogado, experto en derecho laboral en Le Morne Brabant 

Imágenes: Pinterest

 

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