¡Isabel Pantoja detenida por el caso Malaya, pasa la noche en el calabozo, Dios!

La cantante ha sido detenida por la policía anoche a las 23.00 horas en relación con el caso Malaya, contra la corrupción urbanística en Marbella. ¡Qué fuerte! Panto… que te han pillado con las manos en la masa… Te contamos todos los detalles…

Isabel Pantoja, la novia de Cachuli al que se negaba a ir a ver a la cárcel (por algo será), ha sido detenida la pasada noche sobre las 23.00 horas en relación con el caso Malaya.

A la cantante se la acusa de diversos delitos contra la hacienda pública y de blanqueo de capitales, como leemos en el diario 20 Minutos. La Panto fue conducida a la Comisaría Provincial de Málaga, donde ha pasado la noche (menudo trago, Isabel). Se la condujo allí desde su domicilio, en la urbanización Lapera, en Marbella, por órden del juez Miguel Ángel Torres, que tiene previsto tomarle declaración a lo largo del día de hoy. Isa, tienes que estar tiritando.

¡Quién te ha visto y quién te ve, Panto, has dado con tus huesos de folclórica en el calabozo!

Sigue en la siguiente página… ¡Madre mía!…

Todos recordamos que la Panto mantiene o mantuvo (no estamos seguros) con el ex alcalde de marbella Julián Muñoz, alias Cachuli (gitana, te quiero más que a mí), que actualmente se encuentra en prisión por el mismo caso lo que ha hecho que la Pantoja se haya vista salpicada por el escándalo varias veces desde entonces, como si la novi atuviera algo que ver con lo que el novio se traía entre manos (o entre bolsas de basura, porque según Mayte Zaldívar, ex de Cachuli, era allí donde guardaba los dineros robados del pueblo de Marbella).

Isabel Pantoja. El País

El domicilio de la Panto y Cachuli ya fue registrado por la policía y allí fueron hayados, como quien tiene para el bocadillo del mediodía, 50.194 dólares en el bolso de la artistaza, más 9.500 euros… Isabel dijo que ese dinero no le pertenecía…

Vaya, maté un gato y me llaman la matagatos… tengo chorromil lerios en el bolso y me llaman la ladrona… Pues sí, nena… pero muy presuntamente.

Al menor detalle que llegue a nuestros ojos u oídos, rápidamente os lo haremos saber… ¡Qué fuerte, Isabel, qué disgusto!

Autor: Jesus del Pozo

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