Inma Bonet: “El shiatsu no cura. Te pone en contacto contigo mismo para saber qué está pasando en tu cuerpo”

Si eres de las personas que no dedican suficiente tiempo a su salud debes conocer el shiatsu, una técnica centrada en que tomes conciencia de lo que necesita tu cuerpo. Se trata de una práctica oriental consistente en masajear puntos concretos por todo el cuerpo del paciente. Hablamos con Inma Bonet, directora de Zenit Shiatsu y vicepresidenta de APSE (Asociación de Profesionales del Shiatsu en España).

– ¿Qué entendemos por shiatsu?
Es una terapia en la que utilizamos las manos, los dedos y los codos para hacer presiones. Realizamos una especie de valoración en el "hara", la zona abdominal, con la palpación porque en ese lugar está la expresión de todos los órganos. Y mediante la valoración hallamos el órgano que trabaja en exceso y el que lo hace en deficiencia, y a través de presiones intentamos regular el organismo tratando los meridianos de los órganos oportunos. Después lo relacionamos con la parte mental y emocional, explicándole a la persona que  la mente  también está implicada y le damos pautas para que pueda trabajar a nivel personal. El shiatsu no cura. Te pone en contacto contigo mismo para saber qué está pasando en tu cuerpo.
– ¿Cuál es el origen del shiatsu?
El shiatsu es un masaje terapéutico inventado por los japoneses a partir de las bases de la medicina tradicional china. En los años setenta el shiatsu  empezó a llegar a EEUU en manos de Namikoshi y después se empezó a expandir por Europa.
– ¿Hay diversos tipos de shiatsu?
Sí, está el shiatsu  ohashi y el shiatsu zen. Masunaga empezó a trabajar con Namikoshi y creó un tipo de siatshu diferente en el que incorporaba la parte psicológica gracias a sus conocimientos en esa ciencia.
– ¿Cuándo llega esta disciplina a España?
A España llegó bastante tarde, aunque ahora empieza a hacerlo con fuerza porque hay grandes escuelas de shiatsu por toda España. La gente lo conoce a medias, pero cada vez se está conociendo más.

– ¿Cómo se desarrolla una sesión?
Para empezar, es preferible que la persona antes no haya comido mucho, pero que tampoco venga con el estómago vacío. Tiene que traer ropa confortable y cómoda. La persona viene se estira en el futón. Siempre le preguntamos cómo está, qué le pasa, qué quiere realmente. Muchos lo saben y muchos no. Si es que no intentamos darles pautas y a partir de aquí se hace la valoración en el abdomen. Después de la exploración cogemos el órgano que trabaja más en exceso y el que lo hace en deficiencia y a partir de aquí trabajamos los meridianos.
– ¿Tiene algún “efecto secundario”?
Durante la sesión te puede pasar que te dé somnolencia, que te relajes, que sientas cosquilleo, zonas del cuerpo que se duermen, dolor en alguna parte. Después de la sesión puedes estar en un estado muy relajado o muy activo, y al día siguiente se pueden despertar como agujetas por la zona donde hemos estado trabajando. Te puedes encontrar muy cansado, con ganas de llorar, o puedes coger un resfriado. Porque es un método de mover energía y el cuerpo te dará lo que necesitas. Por eso, es recomendable que después de la sesión intentes tomarte un descanso para ti porque así estás más alerta de cómo reacciona tu cuerpo.
– ¿Cuál es el precio de una hora de shiatsu?
Hay diferentes precios. Nosotros cobramos 42 euros la hora, pero en España oscila entre 40 y 60 euros. En Europa es más caro,  de 50 a 100 euros.

– ¿Qué tipo de personas vienen normalmente?
Esto es muy variado, pero sobre todo mujeres. En cuanto a edad viene gente bastante joven, entre dieciocho y veinticinco años, porque está más abierta y prueba cosas nuevas.
– ¿Cuántas sesiones son necesarias?
Te engañaría si te dijera un número de sesiones porque no se sabe. Depende de cada persona y del efecto que tenga sobre ella. Tenemos una idea orientativa de que al principio es recomendable hacerse un par o tres sesiones seguidas. Una cada semana. Y a  partir de la tercera se puede empezar a espaciar. Lo que ocurre es que como el cuerpo es tan inteligente y  responde muy bien a los estímulos del shiatsu, es el mismo cuerpo el que te lo pide. Siempre dependerá de la época que estás pasando.
– ¿Qué formación necesita el terapeuta?
De momento hay una formación de tres años, con unos conocimientos de filosofía, de la práctica del shiatsu, de  anatomía y de  fisiología. Es una formación de unas mil doscientas horas. Ahora estamos intentando que todo esto esté más regulado y que el Instituto de la Salud reconozca el shiatsu como una técnica respetable.
– ¿Es necesario algún requisito para entrar en estos cursos de formación?
De momento no, sólo se necesita voluntad, intención y ganas de aprender. Ahora con la regularización no sabemos lo que va a pasar. De todas formas, intentaremos encontrar un sistema para la gente que no tenga los requisitos que piden.

Autor: Isabel Rey

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