Infiel, serlo o no serlo

¿Tienes tentaciones de ser infiel a tu pareja? Tal vez, ves en otro hombre algo que extrañas en el tuyo: interés por la misma afición, el físico, el buen humor permanente, atención o sientes una atracción fatal.

No te sientas culpable. Todas alguna vez en la vida encontramos interesante a algún hombre que no es el “nuestro”. Digo “nuestro” porque nunca puedes creer que la relación con tu pareja está asegurada. Es algo que hay que cuidar en todos los terrenos. Así pues, es muy natural que nos pueda atraer otro hombre o algo en particular de él.

Además, a todas y a todos nos gusta gustar. Saber que alguien siente algo por ti o te admira es embriagador. De los sentimientos a la acción hay un paso, y más bien es cortito. Por eso cada una tiene que medir en su balanza lo que le conviene.

Según los especialistas, los motivos por los que surgen infidelidades son la falta de motivación en la pareja, la monotonía, el hecho de sentir que dominamos una situación, hambre de independencia, necesidad de aventuras y emociones que rejuvenezcan el ánimo, etc. Por lo general, cuando las mujeres somos infieles, es porque nuestra pareja atraviesa una crisis y existe un vacío comunicativo importante. En cambio, el caso de los hombres es distinto. Muchos están cómodos y felices con su pareja y la amante es un “complemento” y no una sustituta de la pareja.

El último estudio de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS), realizado en 2004, revela que la mayoría de rupturas se producen el mes de septiembre, después de las vacaciones, y en enero, como consecuencia de las “discrepancias surgidas en las fiestas de Navidad”.

Los diez consejos para prevenir las rupturas de pareja son, según el psicólogo y sexólogo Antoni Bolinches, los siguientes: “Procura ser sincero desde la sensatez; Piensa que lo que ocurre entre dos nunca es responsabilidad de uno solo; Piensa que el egoísmo del otro sólo puede detectarse desde el egoísmo propio; No te esfuerces para que te entienda el otro sino para entender al otro; No confundas una pareja para siempre con estar siempre con la pareja; No confundas la estabilidad con la rutina; Recuerda que la pareja funciona mejor con refuerzos que con esfuerzos; Recuerda que la pareja no puede funcionar sólo con sexo pero tampoco sin sexo; Recuerda que convivir implica conceder; Recuerda que la pareja que dura es la que madura”.

Autor: Regina Cruz

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