Fracasos y frustraciones en ‘Remake’

“Criar hijos nunca fue fácil, y menos aún cuando los propios padres no fueron capaces de encontrar su propio lugar en el mundo” afirma su director Roger Gual.

Dos parejas, ahora divorciadas, regresan a la masía de la montaña en la que vivieron en comuna hace más de 20 años, invitados por su amigo Max, el único que permaneció allí. Los tres hijos de las parejas, ahora cercanos a los 30 años, también acuden al reencuentro.

Roger Gual habla del choque generacional entre unos padres hippies que en su momento pensaron que otro mundo era posible y la de sus hijos, víctimas de la falta de expectativas que les legaron sus progenitores y el caos en sus vidas por el cambiante discurso de quienes les educaron sobre unos principios que más tarde ellos mismos traicionarían. “Una generación debe cuestionar a la anterior” afirma el joven realizador catalán, co-autor de Smoking room.

En la película, Gual afirma que no hay un mensaje, una moraleja, sino que tan sólo es un reflejo de la vida, “un plato chino con sabor agridulce”. Y es precisamente esta sensación la que nos queda al terminar de ver la película. Una película correcta que da que pensar sobre la educación a los hijos.

Remake es una película recomendable a todos aquellos que disfrutaron con Smoking room y les gusten las películas rodadas con sencillez y un buen reparto que traten de personajes perdidos.

Autor: Mireia Egea

Comparte esta noticia en

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *