‘Febrer’, un collage de recuerdos

Un joven reconstruye la vida de su ex novia, que acaba de suicidarse, a través de cintas grabadas por la fallecida.

Febrer nos cuenta la historia de Lars Belden (Julio Manrique), vendedor de casas para gente adinerada, casado y con un hijo, que ve cómo su vida se detiene al leer en un periódico la noticia del suicidio de Sela Huber (Laura Conejero), su antigua novia. La curiosidad y el amor que todavía siente por ella le arrastrarán a visitar el piso de Sela, del que aún conserva unas llaves. Allí descubrirá que el estudio está lleno de cintas de vídeo y cassette en la que registró todos los momentos dramáticos de su vida.

Visionando las cintas, Lars descubre la naturaleza perversa de sus tres amores: un arquitecto enfermo terminal de cáncer, un cirujano sin corazón y el propio Lars, que en aquellos días soñaba con ser también escritor. Las cintas le ayudarán a entenderla a la fallecida y a sí mismo.

De una manera desordenada el protagonista va dando forma a todo el pasado de Sela y de él mismo. Sin embargo, estos flashbacks desordenados de las tres relaciones de Sela desorientan al espectador y hace que quede la historia en cierta superficialidad. Quizás el personaje que más juego da a la historia y que apenas se explota es el de Mercedes Sampietro, amiga de la protagonista y que podría ayudarnos mejor a comprender al personaje.

El problema de Febrer es que quiere sugerir más que cuenta, con escasos diálogos que puedan ayudarnos a interpretar por qué los protagonistas actúan cómo lo hacen. Sin embargo, transmitir sin decir muchas cosas es un arte difícil y su directora Sílvia Quer se queda a medio camino de conseguirlo.

Febrer llegará a nuestras pantallas el 11 de agosto.

Autor: Mireia Egea

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