Escápate a China, el gigante asiático

Iniciamos nuestra andadura por este país milenario, rico en cultura y paisajes, que imaginamos flotando entre dos civilizaciones. Una, con más de 5.000 años de historia y cuyos posos de sabiduría han llegado hasta nuestros días en muy diferentes ámbitos: el tai chi, el feng sui, el taoísmo o la medicina tradicional China.

Y la actual, con su reciente y vertiginosa incorporación al grupo que llamamos de “países desarrollados” y sus grandes y lujosas y modernas ciudades donde se ha implantado el capitalismo más salvaje, como Cantón, Shanghai y su capital, Pekín. De todos modos, China sigue siendo un país sorprendente y fascinante, donde cualquier pueblecito, prácticamente desconocido, encierra reminiscencias de reinos legendarios. Un país siempre misterioso y desconocido, con toda la riqueza histórica y humana que se  pueda desear.

Pekín con su impresionante plaza de Tian An Men, una de las mayores plazas del mundo, el palacio imperial conocido como la Ciudad Prohibida, con sus 9.999 habitaciones que ocupan 720.000 m2, el Palacio de Verano situado en el Lago Kunming que fue residencia de verano de la Dinastía Quing. La célebre Gran Muralla con 6.000 km de longitud, mil
pasos fortificados y 10.000 torres, de ella se dice que es la única obra arquitectónica visible desde el espacio. Las Tumbas de la dinastía Ming, construidas según las reglas del feng-shui. También podemos disfrutar de un exótico paseo en un tradicional Hutong  (triciclo) por los barrios antiguos de la ciudad e ir de compras en la renombrada calle de la seda.

Shangai la ciudad más cosmopolita de China, es el gran centro económico, financiero y comercial del país, con sorprendentes nuevas y modernas construcciones como la torre de radio y televisión, el Museo de Shangai o el Gran Teatro. Entre sus antiguos legados podemos destacar el majestuoso Templo de Jade que acoge un magnífico buda sentado y donde podemos observar los monjes budistas orando. El Jardín Yuyuam, lugar paradisíaco sembrado de increíbles rocas, estanques y pequeños pabellones.

La inesperada ciudad de Zhouzuang situada a 75 km de Shangai, con sus estrechas calles, y apiñadas casas de madera, con sus canales serpenteando junto a las calles atravesados por numerosos puentes. Donde podemos admirar la Pagoda de Quanfu, la residencia privada de Ze y de Zhang, el templo de Quanfu, el Jardín de Nanhu y el templo taoista de Chengxu.

Y quién no ha oído hablar de una ciudad con 3.000 años de historia que fue el punto de partida de la “ruta de la seda”: Xian y su famoso ejército de guerreros de terracota con más de 6.000 figuras de soldados y uno de los mayores descubrimientos arqueológicos del siglo XX. Su pagoda de la Oca Salvaje desde la que se pueden contemplar espléndidas vistas de la ciudad y su antigua Muralla.  Guilin junto al río Lijian posee unos de los paisajes más curiosos de China. Cuando navegamos en crucero por el río Lijiang nos adentramos en un mundo fantástico de verdes montañas, con picos de formas indescriptibles, aguas diáfanas, rocas inmensas y grutas fantásticas, como la de Caña que parece un palacio subterráneo y la Colina de Trompa de Elefante con forma de arco que nos recuerda a un elefante bebiendo. Estas verdes montañas se han convertido en un símbolo representativo de China en todo el mundo.

Suzhou, “la Venecia de Asia” y cuna de la seda, donde podemos admirar la elaboración artesanal y milenaria de dicho tejido, siendo su sede el Instituto de Investigación de Bordados de la Seda. La colina del Tigre, tumba real a las afueras de la ciudad, el inolvidable Jardín del Administrador  Humilde, el mayor de la ciudad. El crucero por las tres gargantas del río Yangtse (Qutang, Wu y Xiling) que como en un sueño nos desvela paisajes de montes erguidos a la orilla del río, sus maravillosos bosques, frondosos, y espléndidas plantaciones de naranjos y de té, increíbles cascadas de agua, pintorescas aldeas, magníficas gargantas y cuevas…

Lhasa y su impresionante Palacio del Potala, la edificación más importante del Tibet cuya construcción se inició durante el siglo VII, finalizándose en el siglo XVII, por el quinto Dalai Lama, quien le otorgó la espectacularidad actual. Tiene 13 pisos con más de 1.000 habitaciones, santuarios, patios y capillas. Ha sido durante los últimos siglos la residencia oficial del Dalai Lama y la sede del gobierno del Tibet. El Monasterio de Jokhang representa el lugar más sagrado del país situado en el centro de Lhasa y objetivo principal de miles de peregrinos. El Monasterio de Drepung, el único monasterio con ejército propio y en un estado de conservación excelente (en su día llegó a alojar hasta 8.000 monjes), conserva sus famosos frescos multicolores realizados sobre la roca.

Hangzou, la antigua ciudad de pescadores a orillas del Lago Oeste, en la que cabe destacar el templo de las “Almas Escondidas” del siglo IV y que contiene magníficas esculturas así como un hermoso Buda de 20 m de alto. Es muy recomendable realizar un recorrido en barco para admirar sus paisajes y pintorescas pagodas, sin dejar de saborear el té verde Long Ping (pozo del dragón) la variedad de té verde con mayor reputación.

Sin lugar a dudas, China es un país que vale la pena descubrir. Dahab Travel, te ofrece la posibilidad de conocer este inmenso país.

Autor: Regina Cruz

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