Entrevista a Irene Rodríguez: “Me enamoré del hombre que me violaba de pequeña”

Hoy se celebra en Madrid la Conferencia sobre Turismo y Explotación Sexual Comercial Infantil de la Fundación Intervida. Nosotras hemos hablado con una de las participantes, Irene Rodríguez, que acude al evento para contar su historia y denunciar una situación que vivió en sus propias carnes.

Irene Rodríguez es una luchadora nata. Nació en una familia muy pobre de Argentina. Su vida estuvo llena de violaciones, fuerza bruta, dolor y miseria. Sólo fue a la escuela durante tres años, a lo largo de los cuales sufrió violaciones por parte de miembros de su propia familia. Irene aguantó en este entorno cruel hasta su adolescencia. En ese momento, Irene inicia un camino interminable que pasa por la prisión, fugas, violaciones y prostitución. Es una de las 1.000 mujeres de todo el mundo nominadas al Premio Nobel de la Paz en el año 2005; actualmente es comunicadora social y dirige un programa de radio en Suiza en Radio Lora.

Irene, ¿recuerdas la primera vez que sufriste un abuso sexual?
El primer recuerdo que tengo de abusos sexuales es cuando el amante de mi madre empezaba a comprarme chocolate y todas esas cosas que los niños no tienen en medio de la selva. Después de comprarme todas esas cosas lindas con las que yo me ponía muy feliz, me llevaba a un monte y me empezaba a toquetear. En ese momento para mí era un juego. Yo estaba jugando con él. No te das cuenta que es un abuso hasta que vas creciendo.

¿Culpas a alguien de la situación que viviste?
La ignorancia es digna de comprensión. Yo no puedo culpar a mis abuelos porque ellos confiaban totalmente en él. Yo no vivía con mi madre, pero ella también confiaba en él. En mi familia y en el pueblo donde yo crecí había más personas violadoras. Había padres que violaban a sus hijas. Recuerdo un episodio cuando en la escuela apareció una niña de once años embarazada. Y claro, las demás niñas le preguntábamos. Es la curiosidad de las criaturas. Y ella decía: ‘Es de mi papá’. Vivíamos en un mundo de tanto abuso sexual que no podías escapar de él…

Después de todo esto, Irene ¿confías en los hombres?
Bueno… No puedo meter a todos los hombres en el mismo saco. Yo no estoy en contra de los hombres. Tengo amigos hombres y los quiero mucho. Les tengo mucho cariño. Pero me gustaría que los hombres miraran a su alrededor y detectaran casos de violación. Creo que están empezando a tomar consciencia y están empezando a divulgar y difundir la situación de violencia sexual. Yo creo en un cambio, pero para ello todavía queda muchísimo.

¿Qué opinión te merecen los pederastas?
Ni verlos, por supuesto. Para mí es algo atroz. Además, pienso que tiene que ver con una demencia y con una parte del capitalismo. Porque todo esto genera mucho dinero. El sexo es una entrada de mucho dinero. Los pederastas también tienen que ver con esto, ya que aporta mucho dinero en cualquier lugar del mundo. Lo peor es que las criaturas se piensan que es un juego y ven que les dan dinero para poder comprarse el juego que quieren. Es una prostitución continua. Los pederastas son enfermos, y la cárcel solamente no es el remedio; pienso que es bueno que se los lleven presos y que a partir de ahí se sometan a una terapia, pero ésta debe ser infinita, para toda la vida. A ver si así estas mentes tan morbosas logran curarse.

Para mí el abusador sexual es un enfermo. En cambio, algunos profesionales dicen que no se trata de una enfermedad. Pero yo pienso que hay una parte del cerebro que no coordina como un ser humano normal.

En relación a tu participación en el debate de la Conferencia Internacional sobre Turismo y Explotación Sexual Comercial Infantil, ¿cuáles crees que son las causas de la explotación sexual infantil por el turismo?
La causa del turismo infantil en Europa tiene que ver con el tener mucho dinero y no saber qué hacer con él y no conocer los Derechos Humanos. No logro entender por qué una persona va a Latinoamérica, a Asia o a África a toquetear a niños. ¿Qué sentido tiene tocar a una criatura? No quiero ni imaginarme lo que sienten… Es horrible pensar que sienten una necesidad de sexo a ese nivel. Son enfermos. Y esto hay que difundirlo y denunciarlo. Tu vecino viene todo morenito del Caribe contento y feliz… ¿Merece la pena? Quizás hay que llevar a cabo una educación sexual más amplia en Europa. ¿Por qué van a abusar? ¿Porque tienen dinero y poder? No es justo. Y esto provoca todavía más pobreza. A los que no hay que culpar es a los que están allí, porque a ellos les falta información, educación y estructura y lo hacen todo por necesidades básicas. Y sufren abusos porque se aprovechan de esta necesidad y de su ignorancia.

¿A quién afectan las consecuencias del turismo sexual infantil?
Las consecuencias las reciben directamente los niños y las niñas. Los destruyen anímicamente, internamente, espiritualmente. Quedan destruidos para toda su vida, y es muy difícil que en el día de mañana se den cuenta que han sido ultrajados. Les cuesta porque no pueden hablar por muchas causas: la culpabilidad, el sentirse sucio, manoseado. Y te da vergüenza contarlo. Yo personalmente era una niña que me auto defendía, pero por suerte no repetí esa violencia que me habían hecho a mí. Las secuelas de violaciones en la niñez son terribles: drogas, alcohol, depresión, suicidio.

Has hablado de lo difícil que es detectar de pequeño actos de violación. ¿Cuándo empezaste a darte cuenta de los abusos?
La vez que me di cuenta de forma más clara fue en la cárcel. Estuve presa durante el Mundial Argentino. ¡Maldito Mundial! Lo hicieron para tapar la mugre que había en el país. Los militares encarcelaron a todo el que estaba relacionado con la prostitución. Yo en aquella época era prostituta y me metieron en la cárcel con muchas otras mujeres de mi profesión. Allí manteníamos conversaciones de horas y allí se concretó el tema de la violencia infantil y me di cuenta de todo lo que me había pasado. Pero como la culpabilidad era mayor, hasta el momento tuve vergüenza de hablar sobre eso. Y es que mi familia me culpó de quitarle el marido a mi madre. Una niña de diez años no puede quitarle el marido a una madre… Con mi familia en contra, tardé años en asimilar que aquel hombre me violaba…

Es difícil desprenderse de un sentimiento de culpabilidad como el tuyo…
He luchado mucho y hace cuatro años comencé a quitarme la culpa definitivamente, a raíz de una entrevista que realicé una psiquiatra de La Casa de la Mujer en Argentina, que me hizo ver que yo no tenía cariño de nadie más que de él. Yo pensaba que la única manera que me diera cariño era entregándole mi cuerpo a ese hombre. Yo ya estaba acostumbrada.

¿Llegaste a enamorarte de ese hombre que abusaba de ti sexualmente, Irene?
Me enamoré de él, por supuesto. Mi madre y mi abuela me pegaban mucho, eran muy violentas. Yo vivía de palo en palo de pequeña. Yo era maltratada, pegada y violada. Y él era el único amigo que me cuidaba. ¡Qué porquería de hombre! Él era muy feliz. Cuando mi madre me pegaba, él me defendía, y me consolaba; cuando lloraba él me acariciaba… En ese momento, yo entendía que el amor era eso.

¿Crees en la Justicia?
Ojalá algún día exista… A los niños hay que cuidarlos. Si no ¿qué vamos a dejar en este mundo? Todos queremos un mundo mejor, pero ¿de qué mundo mejor hablamos si les estamos dejando a los niños esta guerra tapada?

¿Qué se siente al ser nominada al Premio Nobel de la Paz siendo mujer?
No ganamos el premio, pero somos premiadas por el hecho de que nos nominaran. ¡Me siento muy agradecida! Es un reconocimiento a las mujeres que luchan y no se les valora el esfuerzo. Yo fui tres años a la escuela y mi universidad ha sido la calle, y por eso me conmueve que mi trabajo se reonozca. Además, la nominación está abriendo puertas a apoyar la lucha de las mujeres.

Ser mujer, además, significa esforzarse el doble…
Nosotras de por sí nos esforzamos el doble sin darnos cuenta. Es así. Nos han enseñado a actuar así.

Tu experiencia negativa te ha dado fuerzas para ayudar a otras chicas que tienen problemas similares a los que tú has vivido, y eres una fuente de poder para aquellas que se relacionan con en el mundo de la prostitución. ¿Qué labor realizas para ayudarlas?
Soy voluntaria del Proyecto FIZ (Centro de Información para Mujeres) que actúa en Asia, África, Latinoamérica y Europa del Este. Es un centro de información para mujeres sin papeles, y yo colaboro haciendo funciones de acompañamiento. Soy un puente de comunicación para ellas, y además les ayudo con el idioma, porque hago traducciones de italiano, alemán, portugués. Además, el proyecto se ha expandido a la problemática del tráfico de mujeres. En una ocasión tuve relación con una chica argentina que cayó en el mundo de la prostitución y le ayudé a salir de él. Creo que hice una labor enorme.

A lo largo de tu vida has demostrado que, teniendo ganas de luchar, al final se consigue salir adelante, y con buenos resultados. ¿Alguna vez has pensado en abandonar tu lucha personal?
Sí. Ha habido momentos en mi vida en los que me he planteado abandonar, pero automáticamente he cogido fuerzas para seguir. Tomo aire, pienso y continuo adelante. Y ahora no tengo ganas de tirar la toalla para nada.

Una historia terrible enmarcada en la violencia sexual es la que ha tenido que vivir Irene Rodríguez. Unos abusos sexuales de pequeña que han marcado su vida y su manera de ser para siempre. Luchadora y con ganas de denunciar la situación de la explotación infantil, Irene se ha armado de valor y ha conseguido ponerse una coraza para explicar su trágica historia y conseguir así ayudar a eliminar esta realidad. No es nada fácil. ‘Por ahora tengo fuerzas. Me prometí que lo iba a contar’, afirma Irene.

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Turismo sexual infantil: Los niños olvidados

Autor: Elisabet Castillo

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