Entrevista al Dr. Javier Herrero: “La cirugía por televisión es lo mismo que las bulímicas en pases de modelos”

La nariz, la boca, la barriguita, las cartucheras, las mamas e incluso la vagina. Todo lo que no te gusta de tu cuerpo lo puedes cambiar con la cirugía estética. Eso sí, hay que tener mucho cuidado y elegir bien las manos que nos repararán las zonas de nuestro cuerpo que no nos gusta.

Para conocer todos los detalles a tener en cuenta a la hora de meterse en un quirófano para someterse a una operación de cirugía plástica, lo mejor es consultar con un especialista. Nosotras hemos hablado con el Dr.Javier Herrero Jover, cirujano plástico y estético del Centro Médico Teknon en Barcelona.

¿Cómo interpreta la evolución de la cirugía estética desde su nacimiento hasta hoy?
Ha pasado de pequeña especialidad estructurada para realizar grandes e importantes alteraciones físicas a generalizarse y valorarse como una especialidad quirúrgica más, asumiendo la población sus soluciones quirúrgicas y encuadrándolas dentro de los cánones de normalidad.

¿Esta evolución ha tenido el mismo ritmo entre mujeres y hombres?
Iniciándose como una opción mayoritariamente femenina, en los últimos años ha ido extendiéndose  y el varón ha empezado a valorar sus posibilidades. En estos momentos, es algo normal entre los varones, siendo éstos un 20% aproximado de nuestros pacientes.

En los últimos años, la cirugía estética se está entendiendo realmente como una moda ¿Cree que será pasajera? ¿La gente dejará de operarse o cada vez irá a más?
Nunca una acción médica es una moda, sino un algo normal dentro de la  salud en el concepto más global de la palabra. La salud estética es un principio asumido ahora como algo normal de nuestra sociedad, pudiendo acceder a ella la mayoría da la población. Cuanto más normales y mejores son los resultados, más gente accede a ellos.

Es evidente que la cirugía estética se encuentra en un momento de auge ¿Cuáles son los tratamientos más demandados?
Más que en un momento de auge, en un estado de madurez. Los tratamientos de rejuvenecimiento facial, cirugía mamaria, rinoplastias, de tronco abdominal y liposucciones son los más demandados.

¿Es cierto que cada vez llegan pacientes más jóvenes y adolescentes a la consulta acomplejados con su físico?
No es un tema de acomplejamiento sino de la posibilidad de valorar, desde una óptica de normalidad, las posibilidades de encontrar una imagen más acorde con uno mismo.  Cualquier solución quirúrgica deberá afrontarse como un acto de madurez. El no estar cómodo con uno mismo no es lo mismo que un complejo de preadolescencia cuya solución nunca será quirúrgica, sino pasará en el momento que el paciente crezca.

¿Cuáles son los tratamientos permitidos en menores de edad? ¿Existen limitaciones legales?
Aquellos que sus responsables asuman. Siempre en menores existe una figura legal de protección. Es evidente que las deformidades que se apartan de la normalidad (pectum excavatum, orejas en soplillo, asimetrías mamarias) son las más implantadas en pacientes menores.

Últimamente se ha desatado la polémica a raíz de varios casos que han aparecido en los medios de comunicación de muertes de pacientes en centros donde se practica cirugía estética de manera clandestina. ¿Cómo considera que hay que actuar frente a estos casos de intrusismo en la profesión?
La intrusión en cualquier ámbito de la profesión médica debe tratarse con la máxima contundencia. Otro tema son los casos donde la valoración de los riesgos en intervenciones múltiples no se haya realizado con la adecuada seriedad. En esos casos, la administración competente deberá actuar para velar por la seguridad de la población.

En ocasiones resulta difícil reconocer si el especialista y la clínica donde se realizan operaciones de estética cumplen los requisitos. ¿Cómo se tiene la seguridad de que se trata de profesionales y cuentan con todos los equipos necesarios, como los de reanimación?
La información está simplemente en la red, dentro de los colegios de médicos o las asociaciones profesionales, como la sociedad española de cirugía plástica. Siempre deberá ser un profesional médico que valore e indique la intervención. En el momento que dicha indicación la realiza un comercial, no sólo el criterio quirúrgico estará negativamente mediatizado, sino que indica un principio de desconfianza entre la valoración de los objetivos, sus aspectos positivos y sus posibles consecuencias negativas.

A través de los ideales de belleza casi inalcanzables que nos imponen la publicidad y la televisión, cada vez existen más personas ‘enganchadas’ a las operaciones de estética. ¿Se ha encontrado con pacientes que dependen de la cirugía?
Siempre aparecen en todos los ámbitos profesionales sujetos extremos, tanto por las demandas irrealizables, como las insatisfacciones profundas o incluso las dismorfofobias. En todos ellos, la acción quirúrgica está más que contraindicada.

Los cambios de imagen en ocasiones pueden afectar de manera psicológica a la persona que se ha operado. ¿De qué manera se actúa en estos casos?
Siempre la solución está en las valoraciones prequirúrgicas donde el profesional valora los riesgos y la posibilidad de complicaciones; en ese momento, deberá valorarse la posibilidad de no indicar la cirugía. En el caso de resultados no deseados en pacientes normales, se buscará, con sumo cuidado, las posibilidades de reparación, siempre valorando el posible riesgo inherente a la segunda intervención.

¿Qué opinión tiene de los emergentes programas de televisión que incitan a ‘cambios radicales’ de imagen?
El empleo de medios de comunicación masivos enfocados para incitar los aspectos morbosos que toda sociedad tiene, debería estar medidos como el empleo de personas bulímicas en pases de modelos cuyos responsables han demostrado una madurez que parecen no tener los responsables de dichos programas televisivos, cuyo único fin es una audiencia sin importar ni la calidad de dicha audiencia ni el seguro daño que provocarán en una parte de dicha audiencia.

¿Qué consejo ofrece a sus pacientes antes de operarse?
Que  una vez absoluta y totalmente informados, se lo piensen dos veces y en ese momento actúen. Ante cualquier elemento de duda, la actitud correcta, se retrasará el proceso. Si éste le es necesario, se le realizará en el momento preciso. Nunca la precipitación es buena consejera.

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Autor: Elisabet Castillo

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