El tesoro que custodia Euskadi

Álava , Bizkaia y Gipuzcoa esconden las maravillas que Euskadi (País Vasco) mantiene siglo tras siglo. Su lengua, el euskera o alguna muy similar, parece ser que ya existía hace 7.000 años.

En la Edad de Piedra, los antepasados vascos construyeron dólmenes, cromlechs, menhires y dejaron pinturas en las paredes de las cuevas de Santimamiñe y Ventalaperra (Bizkaia) y en Ekain y Altxerri (Guipúzcoa). Durante la Edad de Hierro formaron poblados como el de La Hoya, cuyos restos pueden visitarse en la Rioja alavesa.

De la Edad Media y de una historia vasca más cercana, la de los siglos XVIII y XIX, se conservan en Euskadi una serie de castillos, palacios y casas-torre que aún se pueden visitar, sobretodo en la zona del norte. Algunas de estas construcciones admirables son los castillos de Muñatones (Bizcaia), el Palacio Fuerte de Ayala (Álava), el castillo de Butrón (Bizkaia), la Torre Luzca (Gipuzkoa), etc.

En Euskadi también es posible encontrar restos arquitectónicos romanos, obras de arte flamencas del periodo gótico, edificios renacentistas y fachadas modernistas mientras se pasea por las calles de Bilbao.

En estas húmedas y verdes tierras parece que el paso del tiempo no difumina las tradiciones. Las fiestas, la música, los bailes, la comida, los deportes… En cualquier celebración es fácil encontrar a mozos y mozas tocando la txalaparta, un antiquísimo instrumento de percusión compuesto por dos largas tablas de madera y dos personas provistas de dos palos cada una. También siguen vigentes los sonidos de la trikitixa o acordeón diatónico, acompañado por un pandero, y los ritmos del txistu, que se toca con tres dedos de la mano izquierda, al tiempo que con la derecha se percute el tamboril.

 

Es muy conocido el baile en solitario llamado aurresku, que se baila en ceremonias de homenaje o bienvenida, durante el cual el dantzari (bailarín) alza la pierna hasta la altura de la cabeza. El folklore vasco es muy extenso y tiene muchas más danzas como la ezpata-dantza.

Se mantienen vivos en Euskadi deportes rurales como el levantamiento a hombro de una piedra de 300 kilos, el corte de troncos con hacha, la siega de hierba con guadaña o el arrastre de piedras mediante bueyes. La pelota vasca es otro deporte autóctono y el que goza de más difusión.

En esta comunidad autónoma casi se podría decir que es fiesta todo el año. Las tradicionales celebraciones han sabido convivir con las más actuales. Ahora en verano se celebra San Juan, San Pedro y San Marcial. Esta última y la fiesta de Hondarribia movilizan a las mujeres y hombres del Bidasoa. En julio, la Virgen del Carmen es motivo de fiesta en algunas poblaciones marineras (Plentzia y Santurtzi), y también se conmemoran San Ignacio y El Día del Blusa. Y en agosto las fiestas continúan. La Virgen Blanca en Vitoria-Gasteiz y las semanas grandes de Donosita-San Sebastián y Bilbao hacen subir la temperatura de Euskadi. Con el calor, los vascos celebran los festivales de jazz, el Festival Internacional de Folklore en Portugalete y la Quincena Musical Donostiarra.

Internacionalmente es conocido el Festival de Cine de San Sebastián, al que acuden muchos cinéfilos. También en otoño arrancan el Festival Internacional de Teatro de Vitoria-Gasteiz, el Festival de Cine Fantástico y Terror, entre otros. Es una de las comunidades autónomas con más riqueza cultural, como se desprende de sus tradiciones y proyección internacional. En invierno hay menos fiestas no obstante cabe destacar la Feria del Libro y Discos Vascos de Durango, escaparate de la producción creativa anual en euskera. 

Tampoco se queda atrás la gastronomía del lugar. El pescado es la estrella de la cocina vasca. Del Cantábrico a los platos, la merluza, el besugo, el bonito, el bacalao, el rodaballo, las anchoas y las sardinas alimentan y satisfacen los paladares más exigentes. Aunque no se acaba aquí la carta. El pimiento a lo Pelayo, la chuleta de buey, la porrusalda (sopa de puerros con patatas), el pisto y los pinchos son algunos de los exquisitos platos vascos.  Además, el queso Idiazabal, el Txakoli y el vino de la Rioja Alavesa son los productos con denominación de origen.

Estos son sólo algunos de los atractivos de Euskadi. Realmente esta zona del norte tiene paisajes indescriptibles, de un verde escandaloso, y unas aguas que bajan imparables por los ríos que bañan prados en los que se puede ver a caballos y ovejas pastando.

Autor: Regina Cruz

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