El Salón del Hobby apuesta por los juegos populares de culturas lejanas

El Salón del Hobby ha vuelto a Barcelona cargado de sorpresas. El palacio nº 2 de la Fira de Barcelona se convirtió este pasado fin de semana en una ludoteca gigante donde la imaginación, el juego y los juguetes devolvieron la ilusión a niños y mayores.

Como novedades de esta edición destacan la aportación de juegos tradicionales de otras culturas como la brasileña o la china y un nuevo espacio reservado a los trabajos manuales como el patchwork o el punto de cruz. Un recinto en el que podrá disfrutar toda la familia. Todo el mundo encuentra su espacio: locos del volante, apasionados del patchwork, juguetones incansables, coleccionistas en busca de rarezas, maquinistas de tren en miniatura, eminencias del punto de cruz… todo vale si se trata de disfrutar y pasar un buen rato.

Este año el Salón del Hobby ha traído a Barcelona juegos típicos de otras culturas como la Petaca Brasilera o el juego de cartas de YU-GI-OH, con una trama basada en los poderes de los dioses egipcios. Por primera vez, el salón ha celebrado el Torneo de Billar Indio, muy popular en toda la cultura asiática y ha presentado a la ciudad condal los Wayang Kulit, títeres procedentes de Indonesia fabricados con piel de búfalo de agua y con varillas de cuerno de búfalo tallado, pulido y doblado al calor. Culturas exóticas que llegan en forma de juegos y campeonatos y que nos dan a conocer las tradiciones, hasta ahora desconocidas, de culturas lejanas a la nuestra.

También se han incorporado con fuerza las manualidades y las labores, pensadas especialmente para el público femenino, que parecía no encontrar su espacio en pasadas ediciones. Este reto de la organización se ha visto recompensado por la respuesta del público que ha podido encontrar todo tipo de accesorios relacionados con el patchwork y el punto de cruz, desde revistas a telas o hilos en colores infinitos e, incluso, han podido participar  en talleres donde se confeccionaron verdaderas obras de arte.

El público infantil ocupa un lugar muy especial en este salón. Los más pequeños de la casa construyeron edificios con ladrillos de verdad en miniatura y condujeron vehículos en el área de radiocontrol de automóviles de gasolina y eléctricos. Pistas de slot, un tren vivo de vapor, concursos de dibujo… un paraíso donde los niños y no tan niños dejan volar la imaginación.

Más de 50.000 personas han visitado la décima edición del Salón del Hobby que se despidió el pasado 6 de noviembre. El año que viene este universo de juego y diversión volverá cargado de nuevas sorpresas y muchísima más diversión.

Autor: Laura Munoz

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