El masaje infantil te enseña a comunicarte con tu bebé

Los gestos, las caricias, el contacto humano… todo forma parte de la comunicación y aún de forma más especial cuando hablamos de bebés. Establecer un diálogo verbal con ellos es imposible, pero un simple masaje puede decir más que mil palabras. El masaje infantil se convierte en un lenguaje para entender a tu hijo y, a la vez, para que él te entienda a ti.

Las siglas AEMI se corresponden con la Asociación Española de Masaje Infantil. Esta asociación encargada de dar a conocer a millones de personas los beneficios del masaje infantil, se extrapola a nivel mundial. Ya son muchos los padres y profesionales del mundo del bebé que se han interesado por éste lenguaje de comunicación no verbal.  Bibiana Carrasco promueve desde hace años la práctica del masaje a bebés desde la asociación. En una entrevista concedida a Nosotras explica que  “el masaje infantil no es una técnica. La finalidad del mismo no es el propio masaje, sino que éste debe comprenderse como un medio para entender y respetar a los más pequeños”.

Los beneficios del masaje infantil son innumerables. Desde las 5 o 6 semanas hasta los primeros pasos, el pequeño disfrutará de caricias agradables y muy beneficiosas. “Un recién nacido es un ser que debe acabar de desarrollar y aprender a controlar todos los sistemas y órganos de su cuerpo. A través de las manos de un adulto, el bebé desarrollará unos vínculos afectivos y emocionales muy estrechos con la persona que le practique el masaje”, explica Bibiana.

A nivel fisiológico, el sistema nervioso central se acostumbra con mayor facilidad a conocer el mundo exterior aún extraño para el bebé. El masaje infantil relaja al pequeño y en casos de cólicos y gases, las palpaciones pueden aliviar las molestias.

En el caso de bebés prematuros, el masaje potencia más ese primer contacto con todo lo exterior al vientre materno. Y en los casos de niños adoptados, el masaje contribuirá a crear ese vínculo afectivo que no se establece previamente por sangre.

Para Bibiana, el masaje infantil debe ser un acto de mutuo consentimiento entre el adulto y el bebé. No se trata de imponer unas caricias que el niño rechace, sino de entender porque lo rechaza y adaptar cada movimiento al gusto del pequeño. La experta nos explica como realizar un masaje infantil: “Uno de los objetivos es entrar en contacto con el pequeño. Para ello preparar el clima es importante. Una luz tenue que no distraiga ni moleste al pequeño es esencial. El primer paso es adoptar una postura próxima. Colocarse al bebé encima o sobre una cama, muy cerca y de cara a la madre son posturas recomendables. Suele empezarse por los pies y las piernas del bebé, se sigue con la barriguita, después el pecho y, por último, los brazos. Probablemente el bebé no tolere masajes en ciertas partes del cuerpo. Quizás le resulta demasiado impactante. La idea clave es el respeto así que el masaje nunca debe basarse en una relación de fuerza”.

AEMI realiza grupos de aprendizaje con padres y profesionales interesados en practicar el masaje infantil. Grupos formados por 8 familias reciben durante 5 o 6 semanas las ideas clave para aprender las bases del masaje infantil. “No es necesaria una experiencia previa en el tema, porque el sentimiento de amor y complicidad con un hijo fluye cuando el contacto se convierte en el centro del universo durante los 20 o 30 minutos que puede durar un masaje”, comenta Bibiana. El masaje infantil te ayudará a abrir todo un universo de amor, respeto y comunicación con tu pequeño.

Autor: Laura Munoz

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