El 95% de las mujeres no denuncia los malos tratos porque no confía en que la justicia las proteja

Las mujeres maltratadas no confían en que la justicia las proteja de sus agresores por lo que se resisten a presentar denuncias. Este es uno de los datos que rebela el nuevo informe de Amnistía Internacional (AI), “España: Más halla del papel. Hacer realidad la protección y la justicia para las mujeres ante la violencia de género en el ámbito familiar”. Con este trabajo la organización quiere reclamar que se cumplan las leyes y que la protección a las mujeres víctimas de la violencia de género se convierta en una realidad y no quede en un simple papel.

“Teresa, de 59 años, abandonó a su marido después de 38 años de insultos, palizas y relaciones sexuales forzadas. Está convencida de que, si le denuncia, su situación empeorará. No confía en que las instituciones públicas la protejan. En el momento de entrevistarse con Amnistía Internacional, llevaba nueve meses encerrada en su domicilio con las persianas bajadas para hacerle creer que se había ido de la ciudad”. Con esta historia empieza el informe de Amnistía Internacional, que ha estudiado unos cien casos de mujeres maltratadas en Barcelona, Madrid, Bilbao, Sevilla y Valladolid. Se trata de una historia real, bajo nombre ficticio, que están sufriendo muchas mujeres en España, víctimas que se sienten desprotegidas y que no confían en la acción de la justicia. En este sentido Giulia Tamayo, Responsable del departamento de Campañas e Investigación de Amnistía Internacional,  declara que “con este informe pretendemos poner de manifiesto que las mujeres están encontrando un trato discriminatorio por parte de las personas que tienen en sus manos hacer que las leyes se cumplan. AI considera que si no se dan una repuesta y unas medidas reglamentarias ahora frenar estos abusos la situación de las víctimas no va a cambiar. Pedimos protección y justicia efectivas para las mujeres”.

Dos millones de españolas pueden ser víctimas de malos tratos
En todo el territorio español se han detectado unos dos millones de mujeres víctimas de la violencia de género, pero a éstas habría que añadir aquellos casos no detectados porque no han salido todavía a la luz, tal y como destaca Montse Garriga, portavoz de Amnistía Internacional-Catalunya. Así, el número de mujeres que pierden la vida a manos de sus parejas o exparejas sigue aumentando y en el 2004  fueron 72 las mujeres asesinadas, a pesar de que siete de ellas contaban con medidas de protección.  Montse Garriga, portavoz de Emi Asociación de mujeres contra la violencia familiar de Sant Boi de Llobregat, es clara en cuanto a la situación de violencia que sufren las mujeres. “El tema de superar los malos tratos es una carrera de obstáculos. Podemos tardar en que nos oigan pero nos van a oír. Y esperamos que nadie se sienta ofendido por decir lo que va mal porque hay cosas que mejorar, aunque también reconocemos las que hay buenas”. 
En este sentido Giulia Tamayo también destaca que “no son mujeres necesitadas, son mujeres con derechos que hay que proteger”. Y es que muchas de las mujeres víctimas de violencia doméstica son rechazadas en los centros de acogida por el hecho de ser gitanas,  disminuidas físicas (en muchas ocasiones a causa de los maltratos físicos), seropositivas o mujeres inmigrantes que no disponen de papeles en regla. Este hecho se suma al de que en muchas poblaciones no existen centros y las mujeres son derivadas a otras casas de acogida de las 106 que existen en España.

Propuestas de Amnistía al Gobierno español
Rosa Bieto reivindica que “si ellos callan una voz, nosotras seguiremos hablando por esa voz. Por eso este informe sirve para plantear la situación. Esta epidemia hay que cortarla porque cada mujer muerta tiene nombre propio”.  Para que la protección a las mujeres víctimas de violencia doméstica sea efectiva desde Amnistía Internacional propone la aplicación en todo el país de unos estándares mínimos de respuesta a la violencia de género, acciones eficaces para detectar tempranamente los malos tratos y que la asistencia sanitaria a las víctimas esté formada debidamente, y la reforma y evaluación de las medidas existentes.
Muchos han sido los casos en los que las mujeres victimas de la violencia de género han visto como las sentencias judiciales les han denegado la protección que necesitaban o no les han dado la razón basándose en prejuicios. Un ejemplo de ello es el caso de una mujer que vio como su cónyuge, del que recibía malos tratos, fue absuelto porque según ponía en la sentencia “el aspecto físico que presenta Latifa D. durante los tres actos de juicios celebrados, no solo arreglada sino vestida cada día diferente, a la moda, con anillos, pulseras y curiosos pendientes, gafas de tamaño grande, demuestra una capacidad de Latifa D. para visionar el exterior, comprenderlo y adaptarse al mismo, una capacidad de desenvolverse que ciertamente no coincide con al de una mujer que ha pasado seis meses sometida a agresiones”.
Unas recomendaciones que hacen después de la aprobación de la nueva ley integral contra la violencia de género, una ley que desde Amnistía Internacional consideran positiva, pero que esperan que vaya “más allá del papel” y que las palabras se reflejen en acciones reales y efectivas para defender los derechos de las mujeres que están siendo agredidas, y protegerlas de sus maltratadores.

Autor: Isabel Rey

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