Dime qué tipo de sujetador llevas y te diré cómo eres

Hoy, tu ropa interior nos habla de ti,… ¿estás dispuesta a escucharla? Una de tus prendas más íntimas y seductoras, que revela muchos secretos de tu personalidad, es el sujetador. La forma, el color y el tipo de tejido de esta delicada pieza de lencería nos susurra al oído cómo eres, cuáles son tus necesidades y, lo más importante, tus intenciones… Hoy, tu ropa interior nos habla de ti,… ¿estás dispuesta a escucharla?

 La elección de esta prenda que abraza tu pecho con la más mimosa delicadeza no la haces nunca al azar. Consciente y en muchas ocasiones inconscientemente, como si fuera un acto instintivo, te decantas por la pieza que refleja, como si fuera un espejo, tu forma de ser y de ver la vida. Elegancia, sencillez, comodidad, sensualidad, erotismo,… Si quieres conocer qué nos cuenta el sujetador sobre ti, presta mucha atención a lo que a continuación te contamos.

Así eres…

Si el tejido es algodón, eres una mujer práctica que busca ante todo la comodidad. Piensas en un tipo de prenda que te permita llevar a cabo sin ningún problema la gran actividad diaria que desarrollas. Estamos ante toda una mujer de acción.

Cuando la seda te envuelve, te conviertes en la personificación de la elegancia. La exquisitez de su textura y los pequeños detalles que adornan el tejido te pierden por completo. Te decantas siempre por prendas de mayor calidad y sencillez, lo que demuestra que eres una mujer clásica y con estilo.

El encaje resalta tu extrema feminidad y te convierte en la reina del erotismo y la sensualidad. Dependiendo de la ocasión, y también de si es de día o de noche, los tonos que más van contigo son el blanco, marfil, champán, azul marino o negro.

Las transparencias te definen como una mujer muy segura de ti misma que rebosa atractivo y glamour. Te encanta seducir y eres la reina de la insinuación. Nadie podrá resistirse a tus encantos porque eres de lo más sexy, y lo sabes.

El color blanco simboliza la sencillez, la pureza y la sensualidad. Eres una mujer práctica y muy romántica que huye de las extravagancias. Siempre te muestras como eres, y esa naturalidad hace de ti una persona muy loable.

Vestida con tu propia piel; el color carne nos dice que te gusta la discreción y la comodidad. Sientes que el sujetador es como tu segunda piel. De lo más natural. Las "oscuras" intenciones del color negro te seducen. Es el símbolo de la noche, el atrevimiento y el erotismo. Eres una mujer de mirada atrevida y capaz de todo… sobre todo a la caída de la tarde.

Rojo pasión. La calidez y la seducción que desprende este tono te convierte en toda una vampiresa. Al igual que estas reinas de la noche, te encanta sorprender a tu pareja, asaltarla en el lugar más insospechado y derretirla con el calor que desprendes. Toda una aventura…

El tejido estampado refleja tu espontaneidad y tu continua necesidad de cambio. Al igual que el camaleón nos sorprende con sus transformaciones, tu necesidad de sentirte distinta y renovada a cada momento hace que renueves tu ropa interior con mucha frecuencia. De día prefieres los estampados de fantasía, y por la noche, los más delicados.

Con relleno. Si utilizas sujetador con relleno es porque te preocupas mucho por tu imagen y deseas gustar a los demás, por eso has decidido realzar tu pecho. Muy buena solución cuando tu busto es pequeño.

Con aros. En tu caso antepones la seducción a la comodidad. Te encanta ver cómo los ojos de los demás se posan en ti, por ello le sacas a tu cuerpo el mejor partido. Adelante, nadie permanecerá indiferente a tu paso…

Sin tirantes. Muy cómodos y prácticos, pues ni se ven ni se notan. Muy apropiados para llevar ropa escotada y muy ajustada. Eres una mujer muy independiente, a la que le gusta volar libremente y con una gran actividad social.

Cuando no lo llevas… significa que no vas cómoda con él. Eres muy liberal y no te importa que tu pecho sea muy pequeño o muy grande. Te gusta provocar y, muy importante, te aceptas tal y como eres, sin perjuicios. Estás realmente a gusto con tu cuerpo. Todo un descubrimiento, ¿verdad?

Autor: Redaccion

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