‘Cuando la noche obliga’, una novela llena de vidas maltratadas

Después del éxito de su primera novela, “Sed de Champán”, Montero Glez ha vuelto a las estanterías de las librerías con su última novela titulada “Cuando la noche obliga”.

Este nuevo libro nos cuenta una historia llena de  burdeles y matones, de amores y venganzas, que comienza con el asesinato de un viajero anónimo en el puerto de Tarifa, eje central de toda la historia. A parir de ese momento el narrador de la historia será el personaje de “el Luisardo” un buscamani (un adolescente que colabora con los narcotraficantes siguiendo los pasos de la policía en su moto para informar a los narcos por teléfono móvil) que va reconstruyendo la historia del muerto, para lo que no duda en mezclar la realidad y la ficción “el Luisardo es un cuentista y como buen contador consigue que todo lo contado ocurra”.

Montero nos traslada a los más profundos infiernos de esa preciosa tierra del sur que es Cádiz y nos cuenta la historia de un tipo vulgar y sencillo que trabaja de camarero hasta que se aparece ante su barra una de esas mujeres que logran cambiarte la vida: “Tenía más curvas que una botella de Cocacola, ojos de carbón mojado y piel café”. Esta mujer, definida de forma tan sutil y acertada por el autor, es “la Riquina” que trabaja en el burdel de “la Chacón”, una madame rastrera, mala y ruin que no quiere que nadie se acerque a la niña predilecta de sus ojos. Pero todo se complicará cuando aparezca un ciego por el prostíbulo y su codiciado secreto vaya a parar accidentalmente a manos del protagonista, aunque no sé si protagonista es la palabra más adecuada para definir a este personaje del que poco sabemos y casi nada terminaremos por saber, ni tan siquiera su nombre.

El autor nos retrata con un estilo rico en metáforas, mezcla de mitología y vanguardia, definido por él mismo como “folklore cósmico”, esta compleja historia que convierte la rica costa de Tarifa en una auténtico escenario del crimen, las drogas, la prostitución, las pateras, etc. A pesar de esta virtud del autor que es su gran dominio del lenguaje, podemos decir que con la supresión de algunas de las páginas, donde consigue ralentizar al máximo el curso de la novela con las extensas descripciones que realiza, hubiera conseguido una mayor fluidez y posiblemente un aumento de interés por parte del lector.

Autor: Tania Martinez

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