‘Conversaciones con mamá’: la crisis de la madurez

De Argentina nos llega otra comedia dramática, sensible e irónica a la vez, cuya austeridad formal queda de sobras suplida por la excelente labor de los actores.

‘Conversaciones con mamá’, la sexta película del bonaerense Santiago Carlos Oves, empieza con unas imágenes de gente protestando y golpeando sus cazuelas a la puerta de un banco, en el marco del llamado ‘corralito’. Pero como el mismo director se encargó de aclarar, no estamos ante un filme sobre la crisis argentina. Cierto es que transcurre dentro de dicha crisis, pero en ningún momento le da protagonismo, sino que la trasciende, “va más allá”. En efecto, ésta es una de esas pequeñas historias de la vida cotidiana que tanto les están resultando a los argentinos últimamente.

Tras el boom generado hace unos tres años por éxitos puntuales como ‘El hijo de la novia’ o ‘Nueve reinas’, se puso de moda el cine argentino. Tan de moda, de hecho, que uno podía acabar hastiado de tanto bombo que se le daba y acabar desarrollando cierto prejuicio, cierta reserva ante la ‘invasión’ argentina. Pero una de las cosas que siempre me sorprende gratamente de las películas de este país es que, pese a la dramática situación económica que viven, sus filmes siempre transmiten un optimismo, en ocasiones soterrado, que deja un muy buen sabor de boca. La sombra de la esperanza, la posibilidad de salir airoso de los problemas siempre está presente en su cine, y eso es algo encomiable en los oscuros tiempos que nos ha tocado vivir.

Otro de los peligros que tiene ver una película argentina reciente —y las últimas de Adolfo Aristarain son un ejemplo de ello— es verse atrapado en una hora y media o dos de recalcitrantes discursos, sentimentalismo barato y exaltación de los grandes valores de la vida (no digo que ello sea malo, seguro que muchas buscáis precisamente eso). Pero aunque la película de Santiago Oves basa su fuerza en la relación madre-hijo que bordan a las mil maravillas China Zorrilla y Eduardo Blanco, nunca cae en esa retórica grandilocuente. Es una comedia muy sencilla y bonita de ver, cargada de una fina y melancólica ironía que va muy bien con el tono del filme.

El argumento: es la historia de Jaime, un hombre agobiado por un despido reciente y por el deterioro de su matrimonio, que se va a ver en un dilema que le hará replantearse algunas cosas. En todo momento, Jaime mantiene una ambigüedad que ayuda a dar al relato un elemento de suspense que mantiene la incertidumbre del espectador sobre lo qué va a pasar.

Aunque la película, que ha ganado ocho premios internacionales, pueda ser criticada por cierto maniqueísmo en el desarrollo de la trama (parece que hayan unos ‘buenos’ y unos ‘malos’ bastante definidos, a parte del protagonista), yo la acercaría más al realismo mágico; la de Oves es otra fábula sobre la victoria del mandato del corazón sobre el de la cabeza, es decir, la pragmática capitalista de la razón.

Autor: Toni Junyent

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