Consejos para disfrutar de las relaciones sociales

Mientras para muchos las relaciones sociales se convierten en una gran fuente de refuerzo y consiguen sentirse relajados aunque estén rodeados de desconocidos, para otros supone un esfuerzo enorme, se muestran inhibidos y no son capaces de disfrutar de la compañía de los demás.

Si perteneces al segundo grupo, quizá haya llegado el momento de librarse de la timidez y hacer de las relaciones sociales algo positivo y sencillo.

No podemos caer en el error de confundir la timidez con la introversión. La gente introvertida prefiere estar rodeada de menos personas y hacer actividades más tranquilas, pero no vive las relaciones con ansiedad.

La timidez implica vivir con ansiedad las relaciones y tiene muchos grados, desde una ligera incomodidad que sólo dura los primeros minutos hasta un verdadero problema que en el peor de los casos se conoce como fobia social.

La persona tímida se muestra insegura, no se comporta como le gustaría y la asume como una parte de su carácter, pero son muchos los factores que explican este tipo de conducta, entre los que destacan:

  • Malas experiencias sociales: muchas personas aprenden a temer el contacto con los demás porque han vivido experiencias negativas. Esto lo encontramos en casos graves como el maltrato por parte de los compañeros, conocido como bullying o situaciones en las que se ha respondido con excesiva vergüenza e incomodidad que harán saltar las alarmas en futuras ocasiones.
  • Déficits en habilidades sociales: el aprendizaje de las conductas sociales se produce gracias a la práctica y cuanto mayor sea nuestro retraimiento menos oportunidades tendremos para aplicar y perfeccionar habilidades como iniciar conversaciones con desconocidos, sacar temas de conversación, comunicar nuestras emociones y acompañar todo ello con un lenguaje no verbal natural.
  • Baja autoestima: si no nos encontramos cómodos con nosotros mismos, tenderemos a ocultarnos en presencia de otros, ya que pensaremos que los demás no nos querrán porque no somos interesantes o divertidos. Nos convertiremos en espectadores mientras los demás se relacionan y nos mantendremos en un segundo plano poco gratificante.
  • Hipersensibilidad a las críticas: exponerse socialmente implica asumir el riesgo de que los demás puedan criticarnos o no aprobarnos. Si esto se convierte en algo “terrible” viviremos angustiados y evitaremos a toda costa que se repita, algo que claramente escapa de nuestro control, por lo que no sólo no lo conseguiremos, sino que aumentará nuestro miedo.

Dejar de ser tímidos implica aprender a disfrutar con las relaciones sociales, y para ello es importante estos cinco consejos:

  1. No continúes alimentando el temor a relacionarte de manera natural con los demás. Para ello es fundamental que dejes de evitar las situaciones sociales. Aumenta poco a poco, para que te resulte más fácil, tus intervenciones, prestando más atención al contexto que a tus sentimientos y pensamientos negativos.
  2. No te tomes tan en serio tu imagen social. Es sólo una parte de nosotros que además puede cambiar en cualquier momento. No es tan grave que los demás nos critiquen o nos desaprueben. Si dejamos de darle tanta importancia empezaremos a dejar de tener presión por ser respetados y queridos y disfrutaremos con los demás.
  3. Cambia el modo en el que interpretas las reacciones de los demás. La persona tímida ve fantasmas donde no los hay y malinterpreta las acciones y comentarios de los demás. Rápidamente se sienten atacados y en la mayoría de los casos no está justificado. Por lo que el problema no está tanto en los demás como en los propios pensamientos y en la importancia que le damos.
  4. Aprende a respetarte y valorarte antes de exigir a los demás que lo hagan. No podemos defender algo en lo que no creemos, de modo que si queremos disfrutar de los demás y que los demás disfruten con nosotros, vamos a dejar de criticarnos, castigarnos y ver sólo nuestros defectos.
  5. Aunque no hayamos tenido mucha experiencia ni modelos adecuados, podemos aprender a relacionarnos con los demás si invertimos esfuerzo y muchas oportunidades para practicar e ir aprendiendo aunque para ello tengamos que tropezar en multitud de ocasiones. En esos casos tendremos que levantarnos e insistir.

Cuando nos sentimos relajados con los demás, somos capaces de dar lo mejor de nosotros mismos, nuestro comportamiento se convierte en algo natural que no requiere esfuerzo y participaremos de experiencias que sólo pueden hacernos vivir momentos gratificantes. Merece la pena intentarlo.

 

Raúl Gutiérrez

 *Raúl Gutiérrez es psicólogo y autor del libro Autoestima, habilidades sociales y asertividad.

Autor: Raúl Gutiérrez

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