Conoce a los demás a través de la escritura

Está demostrado que cuando escribimos empleamos todas las neuronas que alberga nuestro cerebro, es por esto que la escritura nos delata. Hay aspectos personales que se reflejan en nuestras letras cuando redactamos un texto. Los únicos rasgos imposibles de adivinar por un escrito son el sexo y la edad.

En cambio, se pueden determinar estados anímicos, enfermedades mentales (como parquinson o depresión) y características de la personalidad. Tal como cuenta Francina Alsina, profesora de grafología de la escuela de Mariló Casals y perito caligráfico de los Juzgados de Barcelona además de Mosso d’Esquadra, “escribir es un acto consciente pero la firma es de lo más inconsciente, por lo tanto es lo que más nos delata”.

Algunas evidencias

Comenzamos por analizar la letra en los textos sabiendo, como dice Francina Alsina, que la inclinación de las letras altas como la “l” revela si somos personas abiertas, impulsivas y de realizaciones (cuando se inclina hacia la derecha), una persona que reflexiona antes de actuar (cuando está completamente recta) o una persona con poca iniciativa y de actitud tímida (cuando es invertida o inclinada hacia la izquierda).

La letra “t” es otra del que nos pone en evidencia. El trazo horizontal de la “t” nos muestra el control del temperamento. Si este trazo sólo ocupa la parte derecha del trazo vertical denota impaciencia, mientras que lo contrario, sólo en el lado izquierdo, es signo de conservadurismo. La altura a la que se sitúa el trazo horizontal también tiene determinados significados: por debajo de la vocal implica sumisión, por encima de la vocal implica condición natural de la persona para mandar, cuando está en el límite del trazo vertical le gusta mandar y cuando el trazo horizontal está por encima del trazo vertical es letra de dictadores. Incluso cuando este trazo horizontal no se escribe da a entender que el escritor es vago o perezoso. Si el trazo horizontal de la “t” no es recto, sino que es oblicuo, significa que a la persona le gusta llevar la contraria; si es ascendente son contradicciones razonadas y si es descendente son contradicciones por instinto.

Letra “m” es otra chivata. Dibujarla en forma de “u” o de guirnalda es de personas receptivas y abiertas a que todo el mundo les cuente sus problemas, por el contrario, las “m” cerradas (como la tipográfica) delatan a las personas reservadas. Existen las llamadas “m” del Sagrado Corazón por ser propias de las monjas. Son las “m” terminadas en pincho en la parte superior y las escriben personas reprimidas y poco dadas a demostrar sus sentimientos, son también muestra de hipocresía social. Las personas que no saben respetar la intimidad de los demás acostumbran a invadir las líneas superiores o inferiores con las letras altas (“l”,”t”) y bajas (“g”, “j”,”q”, “f”). También es propio de ellas alargar la cola de las letras hacia la derecha. En cambio, alargarlas desde la izquierda, el origen de la letra, implica dependencia familiar. La letra muy redonda y grande la escriben sobretodo adolescentes con ánimo de llamar la atención y recibir afecto. Las personas que se quieren mucho hacen las mayúsculas grandes y las que carecen de amor propio las hacen más discretas.

La firma también informa

Dejando a un lado la escritura, podemos analizar la firma para conocernos mejor a nosotros o a los demás. Una persona clara es la que tiene una firma totalmente inteligible mientras que alguien que firma tachando su nombre tiene un gran sentimiento de culpa y se aprecia poco.

Por otro lado, el hecho de escribir tu nombre entero da muestra de tu seguridad y tu carga emocional; escribir completamente tu primer apellido significa que te identificas o te das a conocer por tu trabajo o tu situación social, el apellido en grande o en pequeño recalca tu distinción social y éxito laboral; el segundo apellido, el de la madre, no acostumbramos a ponerlo, se debe a que una vez nos soltamos del cordón umbilical nos desprendemos de ella. Firmar poniendo el segundo apellido puede deberse a dos cosas: que tenga una familia monoparental donde falta el padre y se pone en honor a la madre que es la que lleva todo el peso o se debe a una gran dependencia materna.

Además, firmar envolviendo la escritura en huevo implica tener miedo a enfrentarse a la vida y buscar protección y cuando la firma viene subrayada significa que la persona busca la seguridad que da la materia, no es nada aventurera. Los perfeccionistas se delatan concluyendo la firma con un punto.

Estos sólo son algunos datos pero la grafología aún tiene muchos secretos que desvelarnos. Es un estudio científico y que requiere muchas horas de estudio. Aunque con estas pistas que nos da Francina Alsina ya tenemos por donde empezar.

Autor: Regina Cruz

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1 Comentario

  1. necesito la dirección de correo electronico de Francina Alsina, ya que mencantaria entrevistarla para complementar mi trabajo de recerca sobre la grafología.

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