Circo clásico con espíritu renovador

El Circo Museo Raluy cumple 75 años y para celebrarlo inicia una nueva aventura, junto con la compañía de payasos Monti & Cia, con un espectáculo llamado “Un mar de ilusiones”. Un homenaje al mar Mediterráneo que, al igual que el circo, sirve de hogar a diferentes culturas y tradiciones.

Como cada año por Navidad, este circo catalán vuelve a visitar el Moll de la Fusta en el Port Vell de Barcelona, y lo hace introduciendo novedades pero sin perder la esencia del circo clásico que triunfaba en los años 20 del pasado siglo.

“Un mar de ilusiones” es un espectáculo circense donde intervienen todos los elementos que forman parte de este mundo: magia, poesía, desafío a la gravedad, acrobacias, malabares…pero es algo distinto de los circos habituales porque añade un poco de dramaturgia que sirve de unión entre los diferentes números.

Este nuevo espectáculo pensado para toda la familia cuenta con la participación de los payasos de Monti & Cia, una compañía que ha trabajado en otros circos importantes como el Roncalli. Estos payasos aportan su visión gamberra y cínica a los espectáculos clásicos y un número sorpresa del que no han querido desvelar nada. Otra de las novedades es una banda de música  que recibirá a los espectadores e intervendrán en el show. Para celebrar su aniversario, además, los niños que vayan acompañados de un adulto podrán disfrutar del espectáculo de forma gratuita.

En una carpa pequeña al estilo clásico, con capacidad para unas 800 personas, pensada para mantener la proximidad con el público, se podrán ver a 18 artistas en escena que mostrarán sus habilidades. Entre los diferentes números se pueden destacar los trapecios volantes con artistas vestidos al estilo de los años 20, malabares con los pies, cuerda floja o uno de los miembros más jóvenes de la familia Raluy, Niedziela, una chica de 12 años que se perfila como una de las mejores artistas del monociclo del panorama actual.

Este circo catalán es también un museo relacionado con el espectáculo. Los hermanos Raluy además del negocio familiar, heredaron de su padre la pasión por los antiguos carromatos de circo. La colección de caravanas que utilizan para trasladarse de un sitio a otro data de principios a mitad del siglo pasado. Incluso los camiones que tiran de este museo rodante forman parte de la historia ya que son Mercedes que participaron en la Segunda Guerra Mundial. Esto hace que el convoy de Raluy viaje muy lentamente de un lugar a otro, pero no impide que sus espectáculos lleguen incluso a África, el Caribe o Camerún, llevando con ellos la esencia de un circo clásico que se podrá disfrutar en Barcelona hasta el 8 de enero.

Autor: Veronica Lamas

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