Aguacate ¿Conoces su historia?

El aguacate es una fruta tropical que, aunque fue introducida en Europa hace ya siglos, ha sido solamente en las últimas décadas cuando su presencia en un sinfín de platos ha sido más que palpable.

A pesar de su creciente popularidad, el aguacate sigue siendo un gran desconocido. Aparte de ser confundido en muchas ocasiones con una verdura, muchos desconocen el hecho de que, aunque parezca increíble, el aguacate pertenece a la familia de las frutas rojas y en muchas culturas esta fruta es famosa por sus efectos afrodisíacos.

Los aguacates ya eran ampliamente utilizados por los Aztecas de quienes recibieron su nombre “ahuacatl” que significa testículo y hace alusión a su forma. El aguacate estaba presente en toda la zona del norte de México llegando a toda Centro América y a las zonas más al norte de países como Perú.

La primera noticia sobre el aguacate recogida en documentos oficiales de la que se tiene constancia fue escrita por Martín Fernández de Enciso en 1518, quién describió el aguacate en su libro de Suma de Geografía que Trata de Todas Las Partidas del Mundo.

En los siguientes años, numerosos conquistadores desde Hernán Cortés a Francisco Cervantes Salazar hablaron de la presencia del aguacate desde México a Colombia. Los conquistadores incluso utilizarían los colores rojizo y marrón cerca del corazón del aguacate como tinta para escribir sus documentos.

En 1550 el historiador Pedro de Cieza de León le otorgó el nombre de aguacate como finalmente se conocería, informando a través de sus notas personales que el aguacate crecía en Panamá, Perú, Colombia, México, Colombia y Ecuador.

A pesar de llevar entre nosotros durante siglos, ha sido en las últimas décadas cuando el aguacate ha dado el salto desde fruta tropical a ser una de las estrellas principales en cualquier mercado y parte fundamental de nuestra cesta de la fruta. Su presencia en innumerables platos, desde sándwiches hasta salsas y ensaladas, ha convertido a esta fruta Azteca en uno de los ingredientes más versátiles en cualquier cocina que se precie.

Autor: Miriam Brandom

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